Revista Digital Semanal

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Alberto Valladares: Un maestro de la orfebrería

Piezas únicas en metal y piezas preciosas revelan un estilo propio de la orfebrería cubana que fusiona las tendencias tradicionales y contemporáneas en obras cada vez más demandadas en el mercado internacional.

Valentín Rodríguez, Corresponsal En Cultura May 23, 2015

Alberto Valladares accedió a ofrecer un breve recorrido por su quehacer de artista emprendedor con su negocio privado en especial para Cuba es otra historia.

¿Quién no gusta lucir una hermosa prenda?  Un orfebre cubano logra satisfacer los más exigentes gustos con sus divinas manos que dan forma al ingenio de crear  auténticas obras de arte en metales preciosos.

  Alberto Valladares Valdés empezó como aficionado,  estudió la joyería de manera autodidacta,  ingresó a la Asociación Cubana de Artesanos  (ACA) y así,  poco a poco el ingeniero automático  llegó a la orfebrería  para quedarse.

París fue su primera motivación. Allí  aprendió   a trabajar la escultura en metal con cincelado y forja que es lo más frecuente en sus obras. Profundizó en diseño  y en las tendencias y tradiciones cubanas para crear su propio estilo en perfecta  fusión  de lo convencional y lo contemporáneo.

Ante una vidriera de Valladares hay que detenerse. Brillantes, esmeraldas, zafiros y piedras endémicas cubanas moldeadas por manos  que saben dar ese toque mágico con glamour a piezas que trascienden al tiempo y la moda. El mar y sus materiales son también fuente de inspiración.

Para él crear es soñar con las manos y la más lograda de todas sus fantasías es la complicidad  con la destacada bailarina cubana Alicia Alonso en un proyecto llamado Palpitar que lleva al arte en metal los momentos más deslumbrantes de la danza como concepto integral.

Su versión de La Muerte del Cisne reflejado en un caracol que yace en el fondo del mar, o la reproducción de las zapatillas de Alicia en una parada en quinta de ballet, avalan esa “química” que los une desde que surge la idea hasta convertirse en obra de arte. Alicia sugiere, comenta, aporta elementos  con la misma pasión que monta una coreografía.

El Festival del Habano, que cada año se celebra en Cuba, es otra de sus inspiraciones. Con mármol negro y piedras incrustadas en metal   presenta propuestas atípicas como ceniceros, jarras, humidores y otras piezas asociadas a ese universo.

De cuantos premios nacionales e internacionales ha merecido habla su constante afán por el estudio de épocas, de tendencias, de metales. Porque Alberto Valladares nunca emprende una nueva idea sin tener suficientes conocimientos sobre el tema. Asumir  la orfebrería en la puesta en escena de la novela cubana Al Compás del Son fue un reto muy importante en sus más de 10 años en el oficio.

El afamado talento suyo  está presente en la manera de interpretar la historia, lo cotidiano, lo más convencional.  El color es uno de los símbolos más comunes en sus piezas. Permanece horas y horas en un taller que considera el templo de creación, donde  oro, plata, platino, titanio, piedras y brillantes impregnan un estilo que ha recorrido el mundo como uno de los valores más autóctonos de la orfebrería cubana. 

La Vida con Glamour y Alma de Mujer son algunas de sus exposiciones personales más conocidas. Turquía, Francia, Italia, República Dominicana, México y Estados Unidos le han conocido de cerca. En una importante galería de Barbados está en muestra permanente La Muerte del Cisne. Su obra llama cada vez más la atención y si crece la demanda entre los más sofisticados gustos es porque este artista se ha convertido en una especie de “Don Juan” de la orfebrería.