Revista Digital Semanal

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Amoríos, Silvio y Cuba

Después de una larga espera el destacado trovador cubano y universal lanza al mercado su nueva producción discográfica.

Miguel Reyes Mendoza Archivo En Cultura Aug. 22, 2016

Para un músico de la talla excepcional de Silvio Rodríguez hablar del país que le vio nacer resulta interesante, puede tildarse de fácil y no es cierto, pero lo que sí es verdadero es que cada texto de sus discurso constituye un peso moral, mediático y conclusivo para quien le lee o le escucha.

 

Pero Silvio habla de su país sin miedo, de ahí que para él  “la Revolución nunca ha dejado de estar en riesgo. Siempre ha peleado por su derecho a existir, por la validez de su alternativa. Vivir es riesgoso en varias direcciones, aún más si partimos de que en este mundo debe haber justicia social, precepto inaugural de la Revolución”.

 

Hoy ofrece una nueva entrevista al diario La Jornada de México y sobre todas las cosas expone como prefiere los nuevos riesgos que la viciosa hostilidad de medio siglo cuando le hablan de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

 

Hoy, eso es una moda cuando se vive en el extranjero, todos quieren saber que sucederá, pero Silvio cuenta, está seguro, habla de su música, de su disco Amoríos y detalla: “Son canciones que tenía pendientes, que siempre tuve claro que debía exponer, pero que por una u otra razón no lograba concretar. Así que antes que nada ha sido un alivio, además de un gusto por haber incursionado en sonoridades no sólo nuevas dentro de mi discografía, sino en general poco usadas”.

 

Le cuestionan la tardanza en hacer un nuevo disco, pues desde el 2010 no tenía un álbum nuevo, sin embargo, el cantautor cuenta de sus actuaciones “en varios proyectos discográficos a la vez. Un par de ellos los tenía pendientes desde hace décadas y otros tres son más recientes, entre los que se encontraba Amoríos. Cada vez me cuesta más trabajo publicar, al revés de cómo quería al principio, y es que ahora, cuando escucho lo que hago, siempre pienso que puede estar mejor”

 

A México lo lleva consigo pues su formación cultural tiene elementos de ese país, justo donde lo califican de poeta. Sin embargo, Silvio se describe, no pierde el tino, suena siempre sincero: “Me veo más como artesano, sobre todo en casos como Unicornio, que tenía tantas terminaciones agudas. Con ese pie forzado, un tanto pobre en nuestro idioma, la verdad es que yo lo he extrañado poco. Aun así, últimamente los caprichos de la imaginación musical me han vuelto a llevar a líos parecidos”.

 

Y al final, cuenta de amoríos y argumenta: “Seguramente Kant pudo haber escrito Amoríos mejor que yo, porque se trata de eso mismo, de experiencias amorosas que significaron lo suficiente como para cantarlas. En ese sentido puede que el nombre del disco sea un poco injusto, ya que no fueron encuentros tan intrascendentes”.

 

Silvio hace música, por lo que nada extraña en este nuevo disco, un espacio que a pesar de la pasión que posee el término, según él, “hay brevedades que nos pueden dejar marcas muy hondas”, y eso es lo que deja impregnado en sus cuerdas, pegado a sus notas.