Revista Digital Semanal

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Bailando danzón en Matanzas

Varias generaciones fueron las que participaron de este inédito evento que se realizó precisamente en la ciudad cuna de este género musical cubano, Matanzas.

Bárbara Vasallo R. Rebelde En Cultura April 5, 2016

La ciudad de Matanzas, donde se bailó el Danzón por primera vez el 1 de enero de 1879, acogió en esta primavera a amantes de ese género musical y varias generaciones convirtieron al Parque de La Libertad, la afamada Sala de Conciertos José White, el Jardín de Pelusín,  y la Terraza del restaurante Bahía, ubicados en la zona de la playa, en locaciones para tocar y bailar Danzón.

Ethiel Faílde, el joven bisnieto de Miguel Faílde, creador de Danzón, baile nacional de Cuba, al frente de la orquesta que lleva el nombre del eminente músico, protagoniza estas jornadas en las cuales participaron bailadores de Venezuela, México y varias ciudades cubanas, además de expertos que disertaron sobre las evoluciones del género hasta la actualidad.

Danzonetes inéditos de José White, reconocido músico cubano del siglo XIX, fueron estrenados en la jornada en la cual orquestas como la legendaria Aragón, ofrecieron presentaciones especiales para complacer la exigencia de los bailadores.

El joven Faílde comentó que celebrar este primer encuentro “danzonero” en la urbe donde nació, no solo es un homenaje a su creador y a quienes lo mantienen vivo hasta hoy, sino una posibilidad de intercambio entre los amantes de esa música de naciones como Venezuela y México y trasladar a las nuevas generaciones la continuidad de un ritmo del cual devinieron luego otros ritmos como el Son, el Mambo y hasta la conocida Salsa, que actualmente recorre el mundo.

Clases magistrales, competencias de baile y de composiciones también ocupan el programa de este primer encuentro  Miguel Faílde In Memorian, que concluyo el 3 de abril con un especial concierto de la Orquesta Sinfónica de Matanzas, en la Sala José White, situada en el centro de la urbe de los ríos y los puentes, símbolos que identifican a esta ciudad.

El Danzón, que se bailó por primera vez en el antiguo Liceo Artístico y Literario de la ciudad matancera, situada a unos 100 kilómetros de La Habana, es un baile en pareja, de suave cadencia y donde el hombre coteja a la dama con pausados movimientos, mientras ella se abanica y permite el enlace de su cintura, para mover suavemente los pies casi que en una sola loza.

Las Alturas de Simpson, fue el nombre de la primera obra de Miguel Faílde y debe su título a una de las zonas más altas de la ciudad, desde donde se aprecia en toda su extensión el mundialmente conocido Valle del Yumurí.

En Venezuela, México y hasta el Japón muchas personas aprenden y bailan el Danzón, y en Cuba la mayoría de las orquestas típicas y charangas lo incluyen en sus repertorios.  Ahora la Orquesta Miguel Faílde, integrada por más de 15 jóvenes egresados de escuelas de música y dirigida por el Ethiel, defiende el género y lo perpetúa en aras de la identidad nacional.