Revista Digital Semanal

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Con Maní Rubalcaba cerró su noche bonaerense

Gonzalo Rubalcaba es conocido mundialmente entre los mas destacados músicos del Jazz Latino, nacido en Cuba pero radicado en Estados Unidos y ahora llegó a Argentina para tocar en el Centro Cultural Kirchner.

Ramón Ruiz CCK En Cultura July 25, 2015

Un sostenido aplauso logró que el pianista Gonzalo (Gonzalito) Rubalcaba  regresara al escenario para interpretar dos temas archiconocidos. Uno, clásico del repertorio latinoamericano, como definió a la canción “Bésame mucho”, de Consuelo Velázquez. El otro, un cubanísimo versionado por todo el mundo: “El Manisero”, de Moisés Simons.

Con el ritmo y el sabor del célebre pregón del maní se marcharon a sus casas quienes vieron actuar en la noche del jueves al pianista cubano que desde muy joven se reveló en La Habana por su genio musical, al punto de llamar la atención de grandes del género como el trompetista y compositor Dizzy Gillespie y el contrabajista Charlie Haden, quienes lo vieron tocar en hoteles y restaurantes.

Pero una hora antes de llegado el punto de los aplausos, el imponente Centro Cultural Kirchner, especialmente su sala La ballena azul, le había abierto las puertas a jazzista cubano radicado en los Estados Unidos. Gonzalito Rubalcaba (1963) era uno de los invitados al Festival “Piano Piano”, que se mantiene hasta el 8 de agosto y gracias al cual han llegado a escena importantes intérpretes internacionales y de la Argentina.

“No puedo explicarles lo contento  que estoy de volver a Buenos Aires para presentarme en este espacio que promueve la música. Me siento muy honrado de estar aquí y trataré de no aburrirlos”, dijo.

Y no fue aburrido. Por más de una hora el maestro presentó temas de su disco “Fe”, una producción de 2010 que incluye temas como “Derivado” 1,2 y 3 o “Con alma” donde el aspecto intimista y sensual sobresale en la melodía.

Alternó sus creaciones con otras por las que siente un gusto particular.

“También he querido hacer algunas canciones que me traen recuerdos gratos”, dijo respecto a melodías que iba colando porque el programa incluyó asimismo a compositores como el propio Haden, con quien grabara y a quien debe Rubalcaba parte de su difusión en los circuitos del jazz.
De más música que palabras sobre el escenario, el pianista, en uno de sus regresos a escenas luego de los plausos, confesó con picardía sentirse “asustado” ante los presentes.

 “Que a uno le pidan canciones en un concierto es extraordinario”, comentó.
 
Y seguidamente volvió a sentarse al piano que por estos días sirviera para avivar el talento de músicos como la argentina Martha Argerich.
 
La visita de Rubalcaba a Buenos Aires es corta, apenas de unas pocas horas, y coincide con un especial momento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, país natal y lugar en el cual está radicado desde 1992. A los dos debe su mundo sonoro, pues es frecuente que salten sonoridades de ambas culturas evidenciando que con la música, como con el arte, el mundo se puede fundir.