Revista Digital Semanal

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Eliades Ochoa: El Buena Vista Social Club llevó la música cubana a todos los rincones del mundo

Eliades Ochoa, uno de los integrantes del Buena Vista Social Club, graba un nuevo disco en La Habana, mientras conversa sobre la historia de a música cubana a nivel internacional

Michel Hernández Rolando Pujol /COH En Cultura Feb. 8, 2017

Eliades Ochoa pertenece al linaje de los grandes soneros de la isla.  Con su legendario Cuarteto Patria puso el listón muy alto en la música cubana  en y luego, por si fuera poco, se convirtió en uno de los astros de la célebre orquesta Buena Vista Social Club. 

El músico, oriundo de Santiago de Cuba,  nunca le ha temido a los riegos;  lo mismo se atreve ante al público argentino cantando un tango que colaborando con músicos de jazz de gran calibre. Este el caso del nuevo disco que realiza con el bajista Michael League,  líder de la banda estadounidense Snarky Puppy. 

La grabación está en los procesos finales y Eliades asumió sin miramientos esta colaboración que nació a partir de un mensaje del líder de Snarky Puppi. 

“Él una vez me pidió unos temas y yo le mandé la maqueta y él me devolvió  su selección con la propuesta de hacer algunos temas en el festival Jazz Plaza. Pensé que era raro tocar son montuno con jazz pero el público lo aceptó con cariño y respeto” dice Eliades a Cuba es otra historia en los estudios Abdala, de La Habana. 

El sonero de 70 años estuvo desde los inicios en el Buena Vista Social Club y fue testigo de todo el trayecto desandado por la agrupación hasta convertirse en la más representativa de la música cubana en el mundo en las últimas décadas.

El guitarrista no tiene reparos en develar con sinceridad los detalles de esa  historia y lanzar su opinión sobre una realidad que ha golpeado de frente a la música cubana. 

“El Buena Vista  llegó cuando tenía que llegar y alcanzó hasta el rincón mas alejado del mundo.  Pero fue así por  la historia de los músicos que estaban en el grupo. Hay que tener en cuenta que había  figuras como el pianista  Rubén González o los cantantes  Ibrahim Ferrrer, Compay Segundo y Omara Portuondo. La orquesta  no estaba esperando  que llegara nadie para descubrirla. Íbamos a hacer una grabación con unos africanos, pero ellos no pudieron llegar y nosotros estábamos ahí esperando”, recuerda. 

“Entonces— apunta Eliades— el productor Juan de Marcos González fue  a ver a Rubén González y a Ibrahim para que se unieran al grupo. Gracias a Juan de Marcos precisamente nació el proyecto y en Cuba se habla muy poco de él”. 

El guitarrista lamenta que varios de los integrantes  del Buena Vista hayan estado  olvidados en la música cubana, un panorama, que según explica, aún sobrevuela la isla.

“Rubén González estaba olvidado en la música cubana, Ibrahim Ferrer también. Ellos estaban fuera de circulación totalmente. Si no hubiera sido por Juan de Marcos González estos artistazos hubieran muerto y nadie se hubiera enterado. Sin embargo, gracias al Buena Vista, se despidieron con los honores que merecían. Hay algunos que no le gustan que se hablen las verdades pero yo no comulgo con eso.  No me uno al grupo de la no verdad”, afirma. 

“Pero  hay muchos grandes artistas cubanos que no tuvieron esa suerte y murieron  en la nada por no decir en la miseria. Por ejemplo Carlos Embale (afamado cantante cubano), andaba por ahí dando tumbos con la mente estropeada y  recogiendo cabos de cigarros. Esta es una realidad que necesitaría mucho tiempo para ser discutida”, asevera.

Y agrega: “en mi caso lo que me vayan a  dar que me lo den ahora. Yo no quiero que se aparezca nadie en una etapa en la que no pueda hablar o hable por señas para darme nada, ni una medalla. . Si pasa eso sacaré lo que me queda de Santiago de Cuba si todavía me quedan ánimos”. 

El músico asegura que en toda Cuba hay artistas que, por su calidad, merecen mayor atención. “Hay artistas, tanto jóvenes como veteranos,  de la Punta de Maisí  al Cabo de San Antonio que no se conocen.  Eso sucede  porque  no tienen la posibilidad de venir a la capital para hacer programas a nivel nacional. Pero tienen  una calidad que si disfrutaran de  la promoción que se merecen fueran conocidos en  todo el país”

Eliades recuerda con mucho cariño sus actuaciones en Argentina. “He estado tres o cuatro veces y no se me olvida que en el teatro principal  de Buenos Aires  le pedí permiso al público para cantar un tango y los invité a  que me aplaudieran primero por si me salía mal. Pero todo salió de lo mejor y me dio una gran  alegría”.