Revista Digital Semanal

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Eusebio Leal, el guardián de la memoria

Al recibir la Medalla del Grado de Caballero de la Orden de Leopoldo el Historiador de La Habana confía en que su obra perdurará en el tiempo.

Maria Lucía Gonzalez Archivo En Cultura June 2, 2016

Ese hombre cultor de la imaginación y fiel defensor de esa Habana que considera un tesoro intemporal, no es otro que el Eusebio Leal, historiador y excelente orador que esta semana  recibió la Medalla del Grado de Caballero de la Orden de Leopoldo que otorga el reino de Bélgica, en reconocimiento a esa obra de reconstrucción cultural y humana que realiza en la Isla.

 

La condecoración fue otorgada por el canciller de esa nación durante su visita a Cuba, quien reconoció que Eusebio ha sido un visionario con su proyecto de renovación, que ha convertido al Centro Histórico deLa Habana en un sitio del patrimonio mundial y en visita casi obligada para foráneos y admiradores de lo bello y tradicional.

 

Esta Orden de Leopoldo constituye la más extraordinaria condecoración civil y militar que entrega Bélgica a quienes se distinguen por méritos excepcionales. En esta ocasión, es símbolo además de los estrechos lazos de cooperación entre ambas naciones, sobre todo los relacionados con la Oficina del Historiador y los tantos proyectos emprendidos en común.

 

Eusebio Leal agradeció tan alta distinción con la modestia de un caballero entregado siempre a sueños y romances y autonombrado como un guardián de la memoria que es hoy la gran obra de la Oficina del Historiador, la cual preside y al referirse a ella afirmó:  “ha de trascenderme a mí y a todos y perdurar más allá de nosotros”.

 

De su aval y entereza habla esa expresión suya que sentencia:  ”No me creo un elegido, ni pienso que todo pueda reducirse a un liderazgo, ni a un modo de pensar y obrar. Se necesita autoridad, bregar cotidiano, pero más importantes son las convicciones.

 

Reconoció además que para merecer esta Orden puso un grano de arena y un poco de sentimiento junto a los tantos colaboradores de gran mérito que se han sumado al empeño de salvar esa Habana que está ahí y todo el que llega a ella se siente seducido por su belleza, historia, y por sus pobladores, en su mayoría hombres y mujeres sencillos y cordiales que con orgullo festejarán en unos días la condición de Ciudad Maravilla.

 

Eusebio Leal ha abierto un camino y asegura que alberga “el anhelo de que otros lo sabrán  proseguir, inaugurarán, sin dogmas, nuevas sendas, le imprimirán su carácter y levantarán su propio legado”. Es de los que piensa como José Martí que fundar es fácil; lo difícil es preservar.