Revista Digital Semanal

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Festival electrónico en la tierra del son

En Cuba, la capital del son, un país en apariencia colonizado por el reggaetón, ha tenido lugar un exitoso Festival de música electrónica. Del 14 al 23, en escenarios diversos como el Torreón de la Chorrera, el Salón Rosado de la Tropical y la costa de 1ra y 70, transcurrió Proelectrónica.

Carolina Ramírez Paola Cabrera Rodríguez. En Cultura April 17, 2016

Parece raro, ¿verdad? Como si los cubanos se hubieran entusiasmado con el concierto de Diplo y decidieran explorar un nuevo mercado. Pero no. La historia de Proelectrónica tiene cerca de siete años.

 

Aunque ya la escena musical de la Isla había tenido exponentes de la electrónica como Edesio Alejandro, Monte de Espuma y Síntesis, el boom llegó en la década de los 90, cuando se hicieron habituales las fiestas house y los rave clandestinos con DJs que fueron consolidando su producción.

 

Para los 2000, dos jóvenes: Iliam Suárez y Alexis de la O, provenientes de la actuación y de las artes plásticas respectivamente, crearon I. A., una agrupación que se nutría de varios subgéneros de la música electrónica. Grabaron dos fonogramas y se atrevieron a incluir letras a sus canciones. ¿Suficiente? No para ellos.

 

Iliam y Alexis se volvieron ambiciosos, quisieron también promover el tipo de música que defendían, conocer a otros productores y Dj y dar visibilidad a sus trabajos. En ese intento surgió Proelectrónica, con su primera edición en 2011, siempre de la mano de la Institución Cultural PM Récords, con la dirección ejecutiva de Suylén Milanés. Aquel año La Habana tuvo una fiesta de 10 horas seguidas de música electrónica 100 por ciento cubana.

 

Proelectrónica se celebra anualmente y a pesar de la poca difusión con que cuenta —la música electrónica en Cuba se consume sobre todo en fiestas privadas, clubes y espacios underground— continúa ganando seguidores. Para participar los artistas concursan, el jurado elige de manera secreta, y así garantizan que se mantenga la calidad.

 

En su quinta edición, el Festival no solo ha crecido en asistencia, sino también en cantidad de participantes y encuentros con el público —este año hubo tres conciertos, cada uno con un concepto diferente: Ciudad, Isla y Rave.

 

Además, en esta ocasión no solo se presentan artistas habituales —como DJoy de Cuba, DJ Greench-ch— y exponentes de otras provincias —como Rezak de Ciego de Ávila, Dj Thellus de Santiago de Cuba— sino que incluye a productores de otras nacionalidades como Brian Van Andel, Space Elephant y Playsonic Larzabal de España, y Mike Polarny de Polonia.

 

A esta gran fiesta de la música electrónica, la mayor de Cuba, algunos llegaron de manera casual o incitados por conocidos. Otros, como Alonso Castillo, esperaron el gran día de la inauguración movidos por la leyenda de algún productor local de la música de su preferencia, en su caso por el más joven de todos. “Hace un par de años tocó en Proelectrónica un muchacho de 15 años, Apolo, y desde que supe que este año volvía estoy casi contando los días. Yo sabía que en Cuba había una producción de música electrónica interesante, sobre todo de gente joven, pero este muchacho es casi un adolescente, y es de los mejores”.

 

Ya se ve, que para entender a Cuba, en especial a su música, no se puede confiar en los estereotipos.