Revista Digital Semanal

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Instructores de arte o el arte sin instructores

La brigada artística de jóvenes que dieron vida y sostén a ese tipo de enseñanza en distinto planteles educacionales y casas de cultura, hoy siente su decrecimiento que amenaza con menguarlo.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Juventud Rebelde En Cultura July 1, 2016

Los instructores de arte nacieron con la misión de educar en la cultura. Sin embargo, su “teatro de operaciones” pierde actores. Varias razones los llevan a otros escenarios fuera de la escuela y la comunidad. Sube el telón y salen a escena para revelar el talento artístico y desarrollar el gusto estético en su público. Ceden su papel protagónico tras concluir su obra maestra: la formación de un artista aficionado con aptitudes para cantar fuera de la ducha, bailar con “dos pies derechos” o pintar más que “un cielo azul y un redondel”.

 

Sin embargo, esta puesta llegó a un preocupante intermedio tras la renuncia de varios de sus actores. El ejército de instructores de arte se repliega de su escenario: la escuela y la comunidad. Instrumentos afónicos, grabadoras en “pause” eterno, salarios que no hinchan bolsillos, incomprensiones y una dirección bipartita con incongruencias en la definición de los objetivos de trabajo y métodos evaluativos de los instructores, son las principales causas que llevaron a decenas de “maestros del arte” a ensayar otros destinos.

 

Datos obtenidos de fuentes confiables revelan que en cada curso causan baja un promedio de 100 instructores, en la mayoría de las provincias del país, lo cual representa aproximadamente la cifra de egresados en una promoción.

 

La instructora Lianet Hernández, apunta que falta motivación entre los miembros de las brigadas artísticas se deben a la escasez de recursos, faltantes de vestuarios, instrumentos, y equipos de audio.

 

Por su parte, la profesora Yoesleny Velázquez, asegura que el mayor obstáculo a la motivación de los maestros de las artes consiste en no tener el apoyo unánime del Ministerio de Cultura y el de Educación.

 

En ese sentido Velázquez,, asegura:”Cada uno exige por su lado y a veces no hay tiempo para cumplir con los talleres y grupos de creación, las exigencias de los metodólogos de las casas de cultura y tener resultados artísticos en la comunidad. Si incumples con alguna de estas funciones se afecta tu evaluación, elaborada por el directivo de la escuela y el especialista de cultura que te asesora metodológicamente”.

 

El pobre respaldo salarial, sobre todo en el caso de quienes laboran en Casas de Cultura, es otro de los argumentos para presentar la dimisión. El sector turístico se erige como uno de los lugares más demandados a donde ingresan los graduados con mejores condiciones técnicas para formar los equipos de recreación.

 

Ante la emigración sostenida de los educadores de la cultura, se desplegaron pautas para retener o revertir la situación. Disímiles caminos se andan para preservar el sueño de Fidel de formar un ejército de instructores entrenados en la Batalla de Ideas. No obstante, las soluciones que hoy se ensayan deben ser más urgentes y efectivas para que no baje el telón en el “teatro de operaciones” de los maestros del arte.