Revista Digital Semanal

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Juana Bacallao, una diva volcánica

Torbellino hecho mujer aún a los 91 años, Juana Bacallao sigue dominando el escenario como una gran figura del espectáculo de cabaret en Cuba.

Margarita Pécora Yailín Alfaro En Cultura Feb. 20, 2016

 Considerada show woman  en buena parte  del mundo donde ha dejado una estela de cubanía,  se vistió de novia a los 90, para divertirse y decirnos que gracias a su aché,  “hay Juana para rato”.

Tras un espectacular casamiento que proyectó la TV cubana, y en el que Juana  lució un elegante  traje de novias, sobre un auto descapotable que dejaba ver la ausencia del novio, la  carismática artista  reafirmó  que posee  un arsenal inagotable de energía y buen humor, del que  extrae  dosis para mantenerse sobre la pista, rodeada de un público que la aclama por espontánea  guarachera y  dicharachera. 

“Porque Dios me mandó para acaba abajo con esta carita para que  goce la gente. No tengo  edad, a mi me va a retirar  Dios de la pista. Estoy  saludable”,- ha dicho  en  reiteradas ocasiones.

 De este modo  Juana  la cubana, a decir de una de sus canciones más conocidas, o la “diosa negra del cabaret habanero”,  festeja que la naturaleza  se lo ha dado  todo y  no olvida  agradecer a Obdulio Morales (productor musical y director de orquesta), quien le puso el nombre artístico de Juana Bacallao.

Las Chicas del Can, popularizaron en los años 80 la canción  Juana la cubana, apelativo que se ganó entre el público mejicano. 

 Cuentan que su nombre real es Neri Amelia Martínez Salazar, y que trabajaba como empleada doméstica en casa  de una familia adinerada en La Habana, cuando  pasó por  frente a la escalera  que estaba limpiando,  el músico Morales, quien la oyó cantar y la captó de inmediato para introducirla en el mundo del espectáculo al que entró por CMQ-que era como el Hollywood cubano  por aquellos años.

 Confiesa  que tuvo  que luchar honradamente para llegar al estrellato  porque era poco agraciada físicamente. “Sin amigos ni “palanca”,-dice-   conquistó  Tropicana  en época de  grandes producciones e ilustres personajes.

  “Soy una mujer mundial. –la vida es así, dice emocionada y que no quiere llorar “porque se le despegan las pestañas ”-  demostrando  su costado sensible, y el humor de su excéntrica personalidad. 

“Una artista tiene que tener una ética, siempre  elegante, bien vestida para salir a la pista.  Pobre, pero  muy elegante- enfatiza-.

 “Quiero la paz en el mundo, que se acabe la guerra, que haya tranquilidad”- es la frase colgada a su facebook.

Con un chal sobre  los hombros  y un sombrero coronando su cabeza,  el cuerpo de Juana  taconea y mantiene el ritmo  del estribillo, que  significa  de  hecho  un autoelogio a su figura.

 Juana  que buena está, 

 Yo sigo cantando,

 Oye, que bueno está

 Al mismo tiempo, invita al público a seguirla y revolea  la manta demostrando que  puede aún realizar giros  atrevidos  sobre el escenario, sin ayuda de ningún tipo.

A lo largo de su carrera  Bacallao se ha presentado  junto a personalidades de talla internacional, y ha  sido embajadora de la música cubana por países de Europa y Latinoamérica.