Revista Digital Semanal

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Las señales de Kusturica para tocar rock balcánico en La Habana

El reconocido cineasta y músico serbio no ha dejado de pensar en tocar en Cuba con su banda rockera No Smoking Orchestra. Las tómbolas de un artista con todas las letras.

Michel Hernández, Colaborador Archivo En Cultura July 1, 2016

Emir Kusturica había enseñado al público cubano su faceta como cineasta cuando pasó por La Habana en el 2005  para presentar su película La vida es un milagro. En esa ocasión, el autor de Underground ofreció una charla en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV) y se encontró con Gabriel García Márquez, a quien le confesó su admiración y le consultó la idea de llevar al cine El otoño del patriarca, una de las celebres novelas del Nobel colombiano.

 

A varios  años de aquella visita este “viejo lobo” del séptimo arte no ha dejado de un lado la idea de regresar a La Habana. Cuba es otra historia conoció que el cineasta y músico ha pensado regresar a la Isla pero ahora con su  banda de rock and roll étnico No Smoking Orchestra (NSO), “un deseo que sigue latente hoy”, según dijo a este sitio digital una fuente cercana al equipo del  artista que pidió al anonimato.

 

El cineasta y músico estuvo a punto de traer ese  deseo a la realidad en el 2009, cuando se divulgó en la mayor de las Antillas que vendría a participar en un festival universitario pero por problemas organizativos el concierto no se realizó.

 

El comienzo de la relación del renombrado artista servio con la No Smoking, creada por el cerebro del Dr. Nelle Karajilic, puede contarse al mejor estilo de las películas biográficas que narran la historia de las grandes bandas de rock and roll.

 

Primero Kusturica fue el fan que asistía regularmente a los conciertos de los No Fumadores, quienes a mediados de los años 80 ponían al borde de la combustión la escena alternativa de Sarajevo, con su explosiva mezcla de punk y los inconfundibles ritmos originarios de los Balcanes, influenciada por el virtuosismo del rock progresivo de los Jethro Tull y la artillería pesada de los Sex Pistols. Luego, en 1986, pasó a ser fichado como bajista de la banda después de pasar la audición de rigor y, más adelante, se atrincheró detrás de la guitarra rítmica, una posición estratégica que ha alternado con su laureada carrera cinematográfica.

 

Desde entonces, Emir, junto a la NSO—cuyos integrantes le dieron  a la consigna de su nombre la misma importancia que Kurt Cobain a la industria estadounidense del espectáculo, es decir, ninguna— han consolidado su puesto como uno de los grupos de culto en la escena centroeuropea y desarrollado un estimulante cóctel sonoro  construido a base de rock and roll, folk, jazz, ritmos árabes, gitanos, turcos, rusos e indios a la manera de unos Asian Dub Foundation balcánicos.

 

Con más de 10 discos, entre los que sobresalen auténticos caballos de batalla como Das Ist Walter y Unza Unza Time, la NSO  ha armado un repertorio lleno de canciones que hablan de rescatar las tradiciones y la identidad del pueblo de los Balcanes y lanzan mensajes movilizadores frente la actual situación mundial. Una actitud en la que se asienta también la personalidad del Kusturica cineasta, ese que ha mostrado al mundo filmes como Papá salió en viaje de negocios (1985) y El tiempo de los gitanos (1989), con los que ganó La Palma de Oro en el Festival de Cannes por mejor película y mejor director,  respectivamente.

 

Su proyección social y su interés por explorar nuevas rutas creativas lo han impulsado a realizar proyectos con otros músicos de calibre y conocidas figuras internacionales con las que comparte la visión sobre la necesidad de cambiar el sistema global. Por ejemplo, en el 2007 dirigió el video de la canción Rainin' in paradize del músico hispano francés Manu Chao. El clip muestra al autor de Clandestino atravesando zonas de guerra, al tiempo que pronuncia mensajes a favor de la causa palestina y en contra del tristemente célebre ex mandatario de EE.UU. George W. Bush.

 

En el 2008 año Emir cumplió el sueño de rendirle su homenaje personal al Pibe de Oro con el estreno del documental Maradona By Kusturica. La obra hace un repaso por la vida de Diego desde sus orígenes hasta que toca el techo de la popularidad. También se ve al argentino junto a líderes latinoamericanos como Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales. Y en una de las escenas del filme, Manu vuelve aparecer, ahora cantando La vida Tómbola acompañado del  guitarrista de la Radio Bemba, Madjid Fahem, mientras el “Pelusa” los escucha con el alma en un puño.

 

Y es que para Kusta, como lo llaman sus amigos, lo del fútbol, el cine y el rock and roll es un amor correspondido, algo que han demostrado en medio planeta.  

 

Por lo pronto esperemos que Emir y  los diez  hombres de la No Smoking Orchestra descarguen en La Habana todo su ecléctico arsenal sonoro con la delirante energía de siempre. O, mejor dicho, como si estuvieran terriblemente conscientes de que la vida es un milagro. Y, por supuesto, cada concierto cuenta.