Revista Digital Semanal

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Rafael de la Torre: Ídolo de cubanos y argentinos

Menudo, vivaz, jaranero y melodioso, cuatro facetas que se resumen en la personalidad de “Rafelito” de la Torre, un músico cubano que llegó de Cuba un día, hace casi tres décadas, para quedarse definitivamente en el corazón de los argentinos.

Margarita Pécora Carlos Javier Rodríguez En Cultura March 19, 2016

Un fanático confeso de Benny Moré, el  “bárbaro del ritmo” en Cuba  es  Rafael, cantante, arreglista, compositor, un hombre privilegiado por una voz que  navega  viento en popa, por  el pentagrama  y todos los géneros musicales de la Isla. Boleros, sones tradicionales,  décima, vieja y nueva trova, charangas, cha acha chá, en fin,  un amplio abanico  que ha sabido armar con su creatividad y  bebiendo de la fuente inagotable de  grandes músicos cubanos que le precedieron o aún existen.

“Rafelito  es  todo terreno”, comentó un músico que lo ha visto actuar en varios escenarios. Y su presentación en la gala artística de la Embajada de Cuba por el 8 de marzo, le dio crédito: El versátil cantante, introducía entre un número y otro, chistes con altas dosis de humor cubano, que arrancaban lágrimas de risa para luego suavizar con el encanto de su voz.

“Tuve un profesor de canto que además era un gran actor-Mario Fernández – fallecido recientemente, que pertenecía al teatro musical, y nos entrenaba  cuando estábamos en el Conjunto Nacional de Espectáculos  que en Cuba era  como  Les Luthiers en la Argentina- hacíamos música, bailábamos tocábamos instrumentos y recibíamos entrenamiento vocal y danzarlo”, relata de la Torre.

Mario decía: “Después de Michael Jackson y Madonna- sin hacer comparaciones-, el espectáculo en el mundo cambió mucho, porque una canción detrás de otra, es un compaq y  para eso voy a mi casa, me compro una botella de ron y lo  disfruto solo son la familia. Tiene que haber otro componente, algo más”, añade.
 
¿Por eso salpicas tus actuaciones con el humor?

Absolutamente, por eso parece más un unipersonal lo que hago, que un recital de canciones. Corto un bolero y hago un monólogo en el medio,   después sigo.

¿Cómo logras pasear con tanta facilidad por todos los géneros musicales cubanos?

Hay cosas que coinciden con los gustos,  uno es tener la banda que poseo que me permite la ductilidad en el escenario y variar de  géneros; saltar del changüí al cha cha chá, o  de ahí al son montuno o hacer una  versión de una canción de Fito Páez a   bolero son.

¿Todo es improvisación o hay algo estudiado?

Yo me estudio  el espectáculo y el texto de las canciones  es  para mí la guía. Todo lo demás  ronda alrededor, de ahí improviso para no hacer rompimiento muy brusco.

Además me ayuda el manejo de la décima y hay momentos en que se hace el Punto cubano, donde  improviso  sobre lo que está pasando en ese momento.  Me verás en un espectáculo  un sábado, pero al siguiente escucharás algo distinto. Me pasa una moza con un plato y sucede algo, y lo incluyo dentro de la décima.

Eres testigo de la evolución  de la música cubana, y del rescate de grandes valores de soneros como han sido Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, etc  ¿qué opinas?

Tenemos en el componente genético cubano, además  del orgullo  de adorar a nuestros viejos ,  que somos muy tribales, y lo tenemos de nuestra mezcla con el África que  me parece fabulosa,  también está presente en el  hecho artístico, en la música. Los cantantes más populares hoy día tienen más de 70 años y los otros vienen despuntando con 65, en cualquier  otro lugar del mundo  ya son reemplazables. En la música cubana  por el contrario  se les rescata.

¿Un músico cubano de tu admiración absoluta?

Benny Moré, porque además de haber sido un gran cantante y compositor, era  empírico totalmente, el Benny le dictaba  las melodías al pianista que le hacía los arreglos.

¿La salsa por fin de dónde es?

Después de tantas idas y venidas en torno a su pertenencia, la salsa hay que verla como un hecho cultural en un polo que tenía unas características migratorias especiales. Toda  la parte de Bronx donde había chicanos, cubanos, panameños, pero  el componente principal de la salsa es el son, la guaracha, que es más marchosa, por eso la gente lo baila. Hay un logro de los músicos que introdujeron los trombones -eso lo hizo Willy Colón- y atemperó un poco la agresividad de las cuatro trompetas de las orquestas nuestras (cubanas), como Riverside, Latinos, etc. Es guaracha  mezclada con elementos del jazz, pero si le sacas las claves cubanas, es como  extirparle la columna vertebral a un ser humano. Por eso en lo personal la salsa existe como un  fenómeno socio cultural en un lugar determinado se amplió y gracias al bloqueo se convirtió en un hecho muy popular.

¿Te sientes bien regalando la música cubana a los argentinos?

Siento un gran placer, es un público muy sensible, y tengo muy buenos amigos que están cultivando nuestra música, no la hacen igual pero le dan un viraje a la  mezcla étnica que hubo en este país.

En tu banda hay artistas argentinos y cubanos ¿quiénes son?

Tengo a Cristian- un gran conguero y magnifico tamborero de batá (argentino) de Mataderos, en la flauta a  Gabriel, eximio flautista, uno de los  mejores que hay en este país, y el pianista es cubano, también el tresero, el contrabajista, y el otro percusionista también.

Una banda que manda,  y  sabe atraer con su ritmo,  a músicos argentinos y extranjeros  con ganas de aprender el encanto de la música cubana.