Revista Digital Semanal

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Adiós a un gran campeón y amigo

Con la muerte de Mohamed Alí se fue el más grande boxeador de todos los tiempos, a la vez que un hombre de ideales firmes. Perdió todo por decirle no a la guerra de Vietnam, dejo de ser Cassius Clay para estar con sus hermanos afroamercianos y sus derechos.

Santiago Masetti Archivo En Deporte June 10, 2016

A los 74 años y tras más de 30 sufriendo mal de Parkinson se despidió el más grande boxeador de todos los tiempos, y de algún modo un compañero de los que luchan y no lloran.

 

Su compromiso social y político se hizo muchas veces visible mediante sus relaciones estrechas con Malcom X, los Panteras Negras, Ángela Davis y Fidel Castro. Renunció a títulos y honores por decirle no a la guerra de Vietnam, dejó de ser Cassius Clay para convertirse en Mohame Alí, musulmán y luchador por los derechos humanos y la justicia social.

 

Alí salió sorteado para ir a la guerra de Vietnam, pero se negó a alistarse en el ejército y se convirtió en un activista anti guerra. “No voy a tirar bombas en Vietnam mientras a los negros mi tierra los tratan como perros. El verdadero enemigo de mi gente está acá”, dijo, que ya había dejado su “nombre de esclavo” para unirse a la Nación del Islam de Elijah Muhammad.

 

Aún como una forma de autodefensa, fue pura valentía lo que hizo. Porque para enfrentar al miedo, en cualquier caso, hay que ser valiente. Alí prefirió la cárcel. Ser desterrado. Ser despreciado. “No voy a traicionar a mi religión, a mi gente ni a mí mismo convirtiéndome en un juguete para esclavizar a quienes luchan por justicia, libertad e igualdad. ¿Y si voy preso qué? Ya estamos presos desde hace 400 años”.

 

Lo despojaron de sus títulos y le sacaron la licencia deportiva. Recién en 1971, en su primer combate con Joe Frazier volvería a pelear por el título mundial. Pero fue contra Foreman en Zaire, durante un épico octavo round, rompiendo las predicciones de los periodistas que lo daban por terminado, que recuperó el trono de los peso pesado; el que en 1965 le había ganado a Sonny Liston en Miami con un golpe invisible y, a la vez, el más fotogénico de la historia.

 

Volvió al ring y recuperó la gloria de sus puños. Fue el mejor de todos y difícilmente surja alguno que lo supere. Se sumó como pudo a las mejores causas de la humanidad. Un revolucionarioa dentro y afuera del ring.

 

Hace unas semanas lo habían internado por complicaciones respiratorias. Tenía 74 años. Se supo de su muerte hace unos días. Adiós campeón Mohamed Ali. No bajes los brazos.