Revista Digital Semanal

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Cuba cayó ante Israel, pero sigue en pie

No todas las estrategias usadas frente a uno de los equipos invictos en el Clásico funcionaron para los cubanos, quienes ahora se preparan para enfrentar de nuevo a Japón

María Lucía González Cubadebate En Deporte March 13, 2017

La derrota del equipo cubano en el primer enfrentamiento de la segunda etapa del IV Clásico Mundial de Béisbol, no solo demostró la superioridad de Israel (vencedor 4-1), sino que mostró otra vez la presión con que juegan los de la Isla, y la falta de experiencia de muchos peloteros en lides internacionales.

El partido pudo haber sido de rompecorazones, como se acostumbra decir por aquí, pero según el refrán: “una cosa en con guitarra y otra con violín”. En estos eventos no se puede fallar tan seguido, desaprovechar oportunidades, ni cargar las anotaciones en un solo hombre. Es un trabajo de equipo, que requiere más colectividad, estrategias funcionales, y sobre todo concentración y aplomo ante los más reñidos conteos.

Se pensó en una posible victoria ante Israel, a sabiendas de que lo integran jugadores de las Grandes Ligas de Estados Unidos, y que es uno de los equipos invictos; teniendo en cuenta además que seguirán duelos mucho más complicados, frente a Japón y Holanda, dos experimentados triunfadores.

Pero no resultaron las tácticas asumidas por la dirección, a la cual no se le puede atribuir injustamente la derrota. Faltaron jugadas de cuadro, batazos oportunos y una defensa más cercana al estilo de juego del adversario.

El pitcheo cubano no es de los mejores, pero con la utilización diseñada por la dirección técnica se pueden articular mejores actuaciones, si funcionaran mejor la defensiva y la ofensiva, sobre todo ante las situaciones más tensas del juego. Frente a los bateadores israelitas hubo mucho descontrol, lo que les permitió hacer un juego eficiente: con solo 5 hits lograron 4 carreras.

Alfredo Despaigne continúa como el más valioso de la selección cubana, pero él solo no puede ganar. Necesita el empuje esperado de Wiliam Saavedra, quien le sigue al bate, y ha desempeñado un papel que hasta ahora deja mucho que desear.

De nuevo, llamar a la cordura, a centrarse en el juego y demostrar la capacidad de ubicar al equipo con una mejor actuación. Este es el reto para la próxima salida de los cubanos, el martes frente a los anfitriones, también invictos hasta la fecha. 

La seguridad y confianza deben ser las premisas fundamentales de la alineación, y un espíritu de victoria que no ceje ante un estilo de juego diferente. Los cubanos también tienen suficiente preparación para dar la primera estocada e impedir al trompo que baile en casa.