Revista Digital Semanal

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Un Salón de la Fama para el béisbol cubano

Esta primera vez ingresó de forma directa el bateador Silvio García, quien debutó en la temporada 1931-1932, y durante 19 años jugó con cinco equipos del país

Redacción Archivo En Deporte Feb. 10, 2017

El Salón de la Fama del Béisbol cubano quedó inaugurado días atrás en la provincia de Matanzas, en el emblemático estadio Palmar de Junco, donde se jugó pelota por primera vez en la Isla. 

Esa instalación deportiva, ubicada en el barrio de Pueblo Nuevo, 100 kilómetros al este de La Habana, acogió el 27 de diciembre de 1874 el primer partido oficial de ese deporte en la Isla.

A pesar del tiempo, el lugar todavía se mantiene funcionando. Elena González, directora del proyecto municipal de desarrollo local Palmar de Junco, declaró que a partir de 2017, en el Salón de la Fama cada año se rendirá homenaje a tres peloteros destacados por su conducta deportiva y social.

Esta primera vez ingresó de forma directa el bateador Silvio García, quien debutó en la temporada 1931-1932 y terminó en el torneo 1953-1954, y durante 19 años jugó con cinco equipos del país. 

Los otros dos puestos en el Salón de los Inmortales fueron para el jardinero Rigoberto Rosique y el lanzador Gaspar "Curro" Pérez, apodado "El Héroe de Quisqueya", por su desempeño como pitcher y bateador en el campeonato mundial de República Dominicana, en 1969, donde Cuba se coronó campeona del mundo. 

El estadio Palmar del Junco fue declarado Monumento Local en 1979 y Monumento Nacional en 1991. También constituye un punto de visita para los turistas que quieren conocer acerca del deporte nacional en la Isla. 

Hoy radica allí la academia provincial de béisbol de Matanzas. El nuevo estadio Victoria de Girón es escenario para los grandes acontecimientos de la pelota en ese territorio, aunque no se ha dejado de jugar en el Palmar. 

El proyecto del Salón de la Fama data de 1991, y tiene entre sus objetivos dirigir, controlar y ejecutar la elección de las personalidades que habrán de figurar en sus recintos; exponer y preservar bienes museables, y honrar al béisbol como deporte nacional y expresión de cultura.