Revista Digital Semanal

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Una breve mirada a los juegos de Río

La mayor de las Antillas logro ubicarse en el lugar dieciocho del medallero de los recién finalizados Juegos Olímpicos, a pesar que los pronósticos de medalla no se alcanzaron.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Archivo En Deporte Aug. 24, 2016

Terminaron las Olimpiadas de Rio de Janeiro para dejarnos mucha satisfacción en sentido general y la nostalgia de su final para los amantes del deporte amateurs. Fueron unos buenos juegos al decir de muchos, analistas, periodistas y directivos.

 

Al mirar el desempeño de la tropa cubana vimos que su actuación estuvo por debajo de los pronósticos que la dirección del movimiento deportivo de la Isla había vaticinado y que Cuba es otra historia le dio seguimiento.

 

Se valoró como posible y casi real que Cuba obtendría entre seis y siete medallas de oro, superaría las actuaciones de Londres 2012 y Beijing 2008, para quedar de esa mnera entre las primeras 20 naciones en el cuadro de medallas.

 

Sólo se cumplió el último vaticinio, al ubicarse Cuba en el lugar 18 del medallero. Pero no se alcanzaron las peseas de oro pronosticadas, al logarse solamente cinco; mientras que tampoco se pudieron mejorar las actuaciones de las olimpiadas precedentes.

 

Esta comparación de lo hecho ahora por Cuba en Río de Janeiro, con su desempeño en anteriores olimpiadas merece este comentario en nuestra revista semanal. Basta con mirar las estadísticas de la participación en anteriores certámenes olímpicos para comprender la disminución cualitativa de los rendimientos.

 

En Montreal 1976 la Isla obtuvo un total de 13 medallas de cualquier color; en Moscú 1980 fueron 20 medallas; en Barcelona 1992 fueron 31; en Atlanta 1996 fueron 25; en Sidney 2000 fueron 29; En Atenas 2004 fueron 27; en Beijing 2008 fueron 24; y en Londres 2012 se alcanzaron 14. Ahora en Río 2016 solo se logran 11 medallas (cinco de oro, dos de plata y cuatro de bronce). Es decir, que el deporte cubano ha caído a su nivel más bajo en los últimos 40 años.

 

Solo dos deportes aportaron medallas de oro a la delegación cubana: el boxeo y la lucha. Mientras que otros dos quedaban muy por debajo de lo esperado: el judo y el atletismo.

 

El primero de ellos, que exhibía seis medallas de oro en la historia de las olimpiadas, en esta ocasión se alzó únicamente con una medalla de plata por intermedio de Idalis Ortiz.

 

No son pocos los que opinan que la ausencia del entrenador Ronaldo Veitía, hoy jubilado, pesó en la baja actuación de las judocas de la mayor de las Antillas.

 

No hay dudas de que el atletismo fue la gran decepción cubana en Río de Janeiro. La única medalla alcanzada fue de bronce por intermedio de la discóbola Denia Caballero, la que supuestamente le discutiría el título olímpico a la croata Sandra Perkovic. Basta con decir que a partir de la olimpiada de Tokio en 1964, cuando Enrique Figuerola alcanzó una medalla de plata, nunca el atletismo cubano había obtenido tan magra cosecha.

 

Lecturas deben sacarse de estos Juegos. ¿Fue intensa y sistemática la participación en topes de confrontación internacional?, ¿se han contado en determinadas disciplinas con los aseguramientos necesarios para poder entrenar y practicar? ¿La estrategia a lo largo de los últimos cuatro años para la preparación ha sido la adecuada?. Ahora en los próximos juegos de Tokio en el 2020 el beisbol se incluirá en la cita Olímpica, lo que comportará un enorme reto para la pelota cubana pues solo asistirán seis equipos.

 

Los aficionados pudimos observar a través de la televisión cómo una cantidad apreciable de atletas nacidos en esta tierra competían por otros países. En este sentido mención especial para el vallista Orlando Ortega, que dio a España una medalla de plata.

 

Los Juegos culminaron, ahora debe abrirse un nuevo capítulo para evaluar la actuación de Cuba y los nuevos retos.