Revista Digital Semanal

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Al rescate del reinado del café

Un pegajoso estribillo de una de las canciones más famosas de Carlos Puebla, menciona a Emiliana, una cubana madrugadora que sabe colar, como ninguna, el sabroso café de la mañana.

Margarita Pécora Cubadebate En Economía March 5, 2016

En Cuba saborear una buena taza de café fuerte,  de esos que pinta la lengua y reanima, forma parte de la rutina diaria. Esta tradición popular está ligada a la  rica historia del cultivo del café en  las montañas de la Isla, un rubro que  supo estar entre principales productos de exportación en la actualidad  y ahora apuesta por el rescate  de su reinado. 

Junto al ron y al tabaco, el café cubano se ha abierto paso por los mercados más exigentes del mundo, con marcas reconocidas por su grano excelente y el cultivo orgánico como son: Hola, Cubita, Turquino, Extra Turquino, Serrano y la clamada Crystal Mountain.  

El potencial productivo cafetalero  que  se concentra en los lomeríos del oriente cubano(Santiago de Cuba, Granma, Holguín y Guantánamo),  y en  El Escambray, llegó a ser de cerca de un millón de latas a principios  de la década de los ‘80 del siglo pasado, pero  su disminución se hizo notable  a causa del decrecimiento productivo, y otros factores como la emigración de los caficultores hacia las ciudades,  acentuada  en los años de limitaciones económicas del período especial. A lo anterior se sumó la desmotivación de los productores que se desplazan hacia otras producciones de cultivos varios,  mejor remuneradas relacionadas con los cultivos varios, impactando en  la caída de los rendimientos agrícolas.

Por todo eso Cuba  tiene que importar  café para poder completar las toneladas necesarias al consumo de la población, y dedicar a la exportación  lo que logra cosechar.

 Programa de recuperación

Según fuentes especializadas en la década de los años ‘60 Cuba producía y comercializaba más de 62 000 toneladas de café y habilitaba cada año para las cosechas cerca de 194 000 hectáreas. Todo ello, unido a la mano efectiva del hombre y a un moderno  proceso de tecnificación de sus áreas cultivables, la ubicaba entre los países más productores de América Latina, pero la  caída del campo socialista significó un abrupto retroceso para el sector agrícola debido a que, casi en su totalidad las semillas certificadas, los insumos y el paquete tecnológico que acompañaban los cultivos eran facilitados desde el Este europeo.

 

Para revertir esta situación se puso en marcha un Programa de Desarrollo Cafetalero previsto para el 2018, buscando el fomento de las plantaciones  y el reordenamiento cafetalero, en correspondencia con las características  del suelo y las variedades de  café arábigo y robusta. 

En la provincia de Holguín, que cuenta también con áreas dedicadas a este  cultivo en los municipios de Mayarí,  Cueto, Frank País y Moa,  se acomete  un amplio programa de recuperación  cafetalera, que comienza a dar sus  primeros frutos. El objetivo de seguir creciendo, tanto en superficie como en rendimiento

 

 Desde  finales de la década de 1980, el Estado Cubano  ya había puesto en marcha el Programa de Desarrollo de la Montaña, conocido como "Plan Turquino",  para el desarrollo económico, político y medioambiental de esos territorios. Los soldados del Ejército  Juvenil del Trabajo (EJT) se convirtieron en labradores, caficultores, y las montañas comenzaron a cambiar y a repoblarse tanto  humanamente, como en lo forestal y cafetalero.

Hoy el objetivo general es  hacer las cosechas cafetaleras cada vez más eficientes y productivas, en base a una ofensiva agrícola- productiva que va más allá de aunar voluntades y movilizar recursos económicos.