Revista Digital Semanal

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Con transporte y comida, ¡un paraíso!

Uno de los temas derivados del VII Congreso del Partido Comunista que están discutiendo los habitantes de Cuba se relaciona directa o indirectamente con cómo cada cual concibe la prosperidad en los futuros mediato e inmediato.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Economía July 29, 2016

La ciudadanía cubana sabe muy poco o nada de cómo en cualquier otro país que no sea la Mayor de las Antillas hay que prepararse para responder en las entrevistas a los aspirantes a un empleo, pues hasta hoy le basta prácticamente con solicitarlo.

 

Pero sin que sea para lograr un puesto laboral, mayoritariamente están enfrentándose a dos de las preguntas más frecuentes que formulan a quienes en otras naciones buscan trabajo: ¿cómo imaginan que serán dentro de un tiempo determinado? y ¿cuáles son sus aspiraciones?

 

Al nivel de la sociedad, es frecuente escuchar sobre construir un Socialismo próspero, pero en lo individual, aunque no lo expresen, se han estimulado en los últimos meses a conceptualizar qué es la prosperidad en lo individual.

 

Sucede que para actualizarse en armonía con la situación nacional y personal, la población está necesitando hacerse las mismas preguntas que les harían si buscaran empleo en otras naciones.

 

Los de mayor edad dan un vistazo a la dura vida impuesta por el hecho de que la nación más poderosa del planeta impida a Cuba comerciar de la misma manera en que lo hacen los demás países del mundo. Y seguidamente pudieran preocuparse por si se pasarán el resto de su vida en situación calamitosa.

 

En cuanto a los más jóvenes, tras valorar las difíciles condiciones de vida de padres y abuelos, están preocupados por si en sus próximos años vivirán igual, mejor o peor que sus progenitores.

 

Por este rumbo, no es raro que la ciudadanía trate de imaginar cómo será cada uno de ellos en los próximos años y definan sus aspiraciones, aunque no para buscar un empleo, sino para tomar decisiones en su vida.

 

No se puede negar la tranquilidad ciudadana y la estabilidad social que en cualquier otro lugar del mundo hubieran colapsado con menos tensiones que las sufridas por la población cubana, ni tampoco es justo desconocer éxitos que el visitante puede apreciar tan pronto llega a la isla y observa la cantidad y calidad de los servicios médicos, educacionales y otras obras sociales impulsadas por la alta sensibilidad humana del gobierno.

 

Sin embargo, hay dificultades cotidianas que en otras latitudes no padecen ni los que están rondando el nivel de pobreza, y tales contratiempos están marcando el pensamiento de la población cubana que solo para desplazarse 30 kilómetros puede demorar hasta dos o tres horas, y cuando lo recorre es en condiciones sumamente incómodas, además de pagar una alta suma de dinero.

 

Además de carretas tiradas por animales y vehículos de carga con transformaciones realizadas sin estética ni confort para trasladar personas, también han acondicionado antiquísimos artefactos que incluyen los “almendrones” que sobreviven gracias a la calidad de sus carrocerías, así como adaptaciones con piezas y motores de procedencia soviética o de los países ex socialistas en su mayor parte.

 

Otra de las penurias ha sido la baja cantidad y variedad de alimentos, aunque la población no está desnutrida ni hambrienta, pero sí agobiada en grado superlativo por los precios astronómicos que, mientras tratan de controlar, deben cubrir con un sueldo percibido mediante un sistema salarial que desestimula el trabajo.

 

Un repatriado que pide cordialmente no ser identificado, dice: “Por mi boca hablan los inmigrantes si te digo que nos hemos ido porque nos cansamos de tanta dificultad para transportarnos, tener un bocado de comida y que el dinero que nos ganamos por trabajar, alcance para vivir decentemente.”

 

“¿Que por qué regresé? Ah, es que este es el mejor país para vivir con dinero, y si hubiera transporte y más comida… ¡Ni el paraíso!”

 

“¿Que si es por el socialismo? Yo alfabeticé, fui a trabajo voluntario y todo eso, pero nunca me metí en política y tampoco ahora que regresé a pasar mi vejez, pero de lo que puedes estar seguro es de que lo único que he hecho donde quiera que he estado, aquí o en Miami, es trabajar. Si aquí se trabajara como se debe trabajar… esto no estaría así.”

 

Guarda silencio y en tono jocoso advierte: “Mira a ver lo que publicas… Claro que la mayoría de las naciones son capitalistas y yo preferí venir para uno socialista a vivir mi tercera edad, pero fue donde nací”.

 

Con toda razón, por su impacto rápido y directo, el transporte y la producción de alimentos han sido de las medidas priorizadas en la guerra económica contra Cuba, aunque el bloqueo económico, comercial y financiero abarca todas las esferas de la vida.