Revista Digital Semanal

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Coopertivismo, realidad en punta

La dinámica propia del movimiento cooperativo en Cuba aporta nuevas experiencias a tener en cuenta para el futuro desarrollo de estas entidades.

María Lucía González Carlos Rodríguez/ COH En Economía Jan. 21, 2017

Para los escépticos que dudaron de la inyección para la economía cubana que podía representar el desarrollo cooperativo, ya afloran resultados contundentes en cifras y experiencias que auguran mucho más eficiencia y avance en el futuro de este importante movimiento.

No se puede negar que ha habido escollos en el camino y en los mecanismos de implementación y establecimiento de este nuevo sistema de trabajo que ya hoy cuenta con 397 entidades en funcionamiento, en su mayoría vinculadas al sector gastronómico, comercio, transporte, construcción, industria, energía y otras actividades.

Recientemente la Habana fue sede de un Taller Nacional de Cooperativas no Agropecuarias (CNA), donde se debatió un tema medular como el vínculo entre las cooperativas y los productores y comercializadores mayoristas, un tema básico que aún no se engrana del todo y crea baches en los abastecimientos, y por ende repercute en la red minorista que es donde finalmente tienen que recurrir estas empresas para adquirir los materiales que necesitan.

Amén del aporte económico que representan para el país, también las cooperativas contemplan programas asociados a las comunidades. De acuerdo con Grisel Tristá, integrante de la Comisión Permanente para la implementación de los Lineamientos aprobados por el Partido Comunista de Cuba, el experimento de las CNA prioriza aquellas actividades que ofrecen soluciones al desarrollo local y contribuyen al bienestar de la población, a partir de principios coincidentes con las mejores prácticas internacionales.

Esto es apreciable en todo el país con iniciativas afines a las necesidades más urgentes de los pobladores ubicados en el radio de acción de las cooperativas, pero no en todas partes ha tenido el mismo impacto. Se puede hacer más y de eso también se habló en el encuentro.

Como también los participantes aceptaron que la capacitación de los socios es esencial para fortalecer el aporte individual y colectivo. La práctica demuestra que en este tipo de empresa “hay que halar parejo”, o sea todos deben abonar y recibir en correspondencia con su representación.

Pero a veces faltan conocimientos básicos de contabilidad, normas jurídicas, cultura económica en general y hasta habilidades de marketing y mercadotecnia para enfrentarse a un mercado cada vez más exigente. En ese sentido se proyectará la nueva etapa de trabajo que recién comienza con el año 2017.

Hoy suman en la isla 397 cooperativas en sectores básicos como los servicios gastronómicos, personales y técnicos, en esferas como comercio, gastronomía, transportación de pasajeros, movimiento de carga y sus servicios asociados, construcción, industria, alimentación, energía y actividades contables.

Explicó Grisell Tristá que aún quedan 93 por constituirse del total de CNA aprobadas por el Consejo de Ministros, la mayoría de ellas relacionadas con la transformación de la gastronomía en la provincia de La Habana.

Y apuntó que el mayor por ciento del total en activo (248) opera en las esferas de comercio, gastronomía, servicios técnicos y profesionales; el 17,4 por ciento (69) en la construcción, mientras 8,5 por ciento (33) actúan en la rama industrial.

La instauración del cooperativismo no marcha al ritmo esperado, porque en el camino aparecen incongruencias y otras realidades no esperadas, propias de los procesos novedosos. De ahí la importancia de estos intercambios para buscar soluciones a corto y mediano plazo que aseguren la eficacia de un sector que, sin dudas, representa un aporte considerable al nuevo modelo económico cubano.