Revista Digital Semanal

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Del dicho al hecho, difícil salir de compras

En tanto la economía cubana se recupera y sustituye importaciones en renglones claves, continúan los baches en el abastecimiento a la red de comercio.

Oria Estévez Cubadebate En Economía Oct. 6, 2015

Salir de compras al Mercado es el mayor termómetro para medir qué pasa con los abastecimientos en la red de tiendas y unidades de comercio en Cuba.

 

Los productos de alta demanda aparecen y desaparecen de manera intermitente, sin estabilidad, no siempre tienen la calidad requerida y los precios van en un paulatino aumento.

 

Nada diferente a lo que hoy ocurre en el mundo. Como el resto de las economías, la cubana también ha sido afectada por la crisis de los últimos tiempos, más el cruento bloqueo norteamericano y por errores internos que influyeron en su deterioro.

El problema es común a varios sistemas, pero la solución compete a cada nación y en Cuba el Nuevo Modelo Económico es la llave para lograr un desarrollo integral acorde con los tiempos que vivimos.

 

Sustituir importaciones es clave en este proceso, que muchos tildan de lento, pero no puede ser de otra manera por tratarse de cambios de mente y de estilos y métodos obsoletos. Cada paso debe ser bien pensado y comprobado por eso de que más vale precaver que tener que lamentar y en manos de comisiones del Estado están las nuevas legislaciones y medidas para implementarlas.

 

La industria alimentaria es una prioridad y en ese afán surgen nuevos renglones productivos y se fortalecen los ya existentes con la finalidad de satisfacer las demandas cada vez más crecientes.. La fabricación de envases, garantía y procesamiento de las materias primas y una cadena de distribución más eficientes también experimentan cambios que, lamentablemente, no siempre se imbrican en el proceso adecuadamente.

 

La protección de los precios ha sido una constante en el país, pero el fenómeno del encarecimiento de la materia prima, el uso de altas tecnologías y  los referentes de naciones desarrolladas imponen cambios que implican una tendencia a subir, sin renunciar a los principios socialista que amparan sectores básicos de la población como la salud, educación y los programas asociados a la niñez y la ancianidad, por citar algunos ejemplos.

 

Es un modelo auténtico, aunque en su esencia se nutra de  experiencias de otras economías. Quizás por eso muchos le atribuyen cierta lentitud en la recuperación de algunos renglones, sobre todo los que inciden directamente en la economía familiar.

 

Sin dudas, ya hay resultados palpables, aunque no sean suficientes. Se espera que la apertura al capital extranjero de seguro implique un impulso a este proceso, pero antes hay que engrasar mejor los mecanismos internos y en esa fase se encuentra la economía cubana, para garantizar seguridad y confianza a los inversionistas, que hasta hoy han mostrado gran interés y apuestan por el crecimiento económico de Cuba en los próximos años.

 

Son cambios que requieren de tiempo y mesura, pero no se puede “dormir en los laureles” cuando a la canasta le falta mucho por llegar a un estándar asequible.