Revista Digital Semanal

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Diana o Artemisa en carreteras cubanas

Una fábrica cubana da los primeros pasos para aliviar la carencia de transporte. Un problema que es de vital importancia y que urge solucionar, a pesar de estar atado a los vaivenes de la política regional e internacional.

Arturo Chang, Colaborador Arturo Chang En Economía May 29, 2016

En  casi todos los países, trasladarse a un lugar distante dos o tres kilómetros, no demora más de unos pocos minutos, sin embargo, en Cuba abundan los sitios donde puede tardar horas porque es difícil conseguir algún vehículo.

 

En materia de transportación, existieron momentos más difíciles que otros, pero quizás el de mayor bonanza fue la década de los 70 del siglo pasado, cuando Argentina otorgó un crédito a Cuba por 1200 millones de dólares en seis años, que permitía adquirir maquinaria ligera, sobre todo automotriz y agrícola.

 

Como se explica el artículo publicado en este sitio web y titulado: “Los caminos bilaterales entre Bs.As y La Habana”, los envíos a la mayor de las Antillas se interrumpieron sin ninguna explicación sobre las razones para tal decisión.

 

De ese período, todavía en Cuba hay autos Peugeot 404, Fiat, Ford y otras marcas de vehículos fabricados en Argentina, que circulan con equipos modernos y también de la década de los 40 y 50 del siglo pasado.

 

Proliferan los vehículos de carga adaptados para trasladar personas, carromatos de tracción animal cuyos dueños se aprovechan de la escasez para cobrar cifras exorbitantes por un servicio incómodo y primitivo.

 

Durante más de medio siglo, los cubanos han tenido que sortear crueles dificultades debido a que el gobierno de Estados Unidos impide adquirir equipos, partes y piezas para el funcionamiento de los medios de transportación.

 

Entre las alternativas más recientes está la mayor utilización de componentes nacionales para la fabricación de vehículos popularmente llamados guagua, vocablo que en algunos países latinoamericanos significa niño, y que en México denominan camión en vez de ómnibus.

 

Empresas nacionales proveen materia prima, lo que sustituye importaciones, sobre todo en los elementos de carrocería que alcanzan más del 60 por ciento, y se importan el 100 % de los chasis y motores.

 

La popularidad de tales equipos conocidos por la marca Diana va creciendo en la medida en que se han ido incorporando recientemente para trayectos dentro de las provincias, pues constituyen un alivio que en Ciego de Ávila reclaman porque no son suficientes, y aunque en Santa Clara disfrutan de mayor cantidad, esperan con ansías su incremento.

 

El nombre responde a la intención de dar en la diana con una solución que alivie en todo lo posible el problema del transporte y también se tuvo en cuenta que en la mitología romana la diosa cazadora se llama Diana, y en la romana se denomina Artemisa como la provincia donde está enclavada la fábrica.

 

Este año construirán 480 con 26 o 28 asientos en la Empresa Productora de Ómnibus “Evelio Prieto Guillama” del artemiseño municipio de Guanajay, ubicada en el kilómetro uno de la carretera del Jobo, muy próxima a la autopista nacional y a la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

 

A diferencia de los anteriores modelos, los últimos usan chasis chinos del tipo Yutong, son un poco más largos y tienen dos puertas, lo que facilita el movimiento de los pasajeros que pueden desmontarse por la parte trasera.

   

Esta fábrica estuvo paralizada 20 años hasta que 2011 emprendieron la reparación capital de un tipo de ómnibus Girón con más de 30 años de explotación intensiva y sin adecuado respaldo de repuestos. Entonces fue cuando usaron los chasis de esos vehículos para las actuales Diana.

 

En 2012 se entregaron las primeras 27 unidades con mejoras en relación con la anterior marca; y en los dos años siguientes, fabricaron unas 420 y en 2015 elaboraron 350.

 

Debido a la potencia del motor y utilizarse en rutas con frecuentes paradas, los embragues y cajas de velocidad han tenido roturas frecuentes, por lo cual realizaron cambios para evitar el deterioro.

 

Además de la fabricación de las Diana, ensamblan ómnibus que se importan totalmente desarmados, lo que permite ahorro en divisas de un 10 a un 14 por ciento.

 

Mucho falta por recorrer para normalizar la transportación en Cuba, pero en la provincia cubana de Artemisa, van afinando la puntería para dar en la diana.