Revista Digital Semanal

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El cielo se despeja entre Cuba y EE.UU

La firma de un acuerdo comercial en materia de aviación civil entre los Estados Unidos y Cuba para la reanudación de los vuelos entre ambos países, dispara las alarmas del turismo, tras más de medio siglo del veto aéreo impuesto por Washington a la Isla.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Ernesto Salazar En Economía Feb. 20, 2016

De acuerdo con los términos del documento rubricado por el Secretario de Transporte, Anthony Fox, el Sub Secretario de Estado para Asuntos Económicos y Comerciales, Charles Rivkin  por la parte norteamericana, el Ministro de Transporte Adel Yzquierdo y el presidente del Instituto Cubano de Aviación Civil, Alfredo Cordero por la parte cubana, se autoriza un máximo de 110 vuelos regulares diarios desde cualquier aeropuerto internacional estadounidense hacia cualquier ciudad cubana, lo que significa que la capital y otros nueve puntos del territorio –aquellos que cuentan con la infraestructura aeroportuaria requerida para vuelos internacionales– podrán recibir aeronaves comerciales procedentes de EEUU.

En un principio se autorizará a las aerolíneas de Estados Unidos 20 rutas regulares diarias a La Habana y otras 10 a Camagüey, Cayo Coco, Cayo Largo, Cienfuegos, Holguín, Manzanillo, Matanzas, Santa Clara y Santiago de Cuba.

 Falta, sin embargo, una etapa de trámites administrativos para asignar los destinos a las líneas aéreas interesadas, por lo que se prevé que los primeros vuelos regulares tengan lugar el verano próximo. De concretarse, aunque sea gradualmente los 110 vuelos diarios, estaríamos hablando de 660 vuelos semanales, lo que comportaría una avalancha de viajeros hacia la Isla y un impacto sobre la infraestructura hotelera, logística y de viales de todo el país. Ya han manifestado su interés American Airlines, Jet Blue, Delta,  United en realizar los trámites para operar.

De todos los pasos dados hasta ahora en la normalización de las relaciones cubano-estadunidenses, éste es sin duda el de mayor alcance económico y social, no sólo por los montos de operaciones que representa, sino también porque restablecerá de golpe los contactos directos de toda suerte –familiares, culturales, científicos, comerciales, deportivos, turísticos– entre las ciudadanos de ambos países, después de décadas en las que los viajes aéreos directos entre un país y otro eran sólo posibles para funcionarios, diplomáticos y legisladores. 

En el resto de los casos, quienes han querido ir de una nación a la otra han debido realizar triangulaciones con escalas y estancias en terceros países.Así, proyectada al futuro próximo,  la medida parece destinada a acelerar  la normalización de la relación bilateral en muchos más ámbitos que el aeronáutico.

 Con viajes aéreos regulares entre Estados Unidos y la isla resultarán inevitables los intercambios de toda especie, con lo cual el bloqueo unilateral impuesto por Washington hace 55 años a Cuba terminará de evidenciarse como un grotesco anacronismo que debe ser eliminado sin más dilaciones.