Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

Email: editor@cubaesotrahistoria.com.ar

El dólar todavía no camina

Las transacciones que utilizan a la moneda estadounidense en las operaciones financieras de la mayor de las Antillas aún continúan bloqueadas por los bancos de Estados Unidos. Las consecuencias del embargo comercial a pesar de los avances bilaterales entre La Habana y Washington.

Valentín Rodríguez, Corresponsal EFE En Economía May 13, 2016

El anunció de la administración de Barack Obama sobre las regulaciones que permitirían el uso del dólar a los cubanos y a sus instituciones financieras en las transacciones internacionales no ha sido implementado. ¿Ha quedado entonces este anuncio enmarcado en el mero discurso político?

 

A fin de verificar la autenticidad de la noticia, nuestra revista semanal acudió a un funcionario del Banco Central de la Isla, quien nos manifestó que “a partir de la anunciada medida que entró en vigor el 16 de marzo pasado, Cuba no ha podido realizar ninguna operación bancaria con esta moneda; no hemos podido hacer ninguna operación bancaria”

 

En este contexto, resulta curioso que el Departamento de Estado anunciara esta semana la inclusión del café en la lista de productos que el sector privado de Cuba puede importar desde Estados Unidos. Parece olvidar que para que eso sea posible deben producirse transacciones en dólares y que éstas deben fluir normalmente, pues el pago en efectivo no será una opción para estos pequeños empresarios.

 

La política de persecución financiera contra bancos de terceros países, que se ven frenados para operar con Cuba, ha generado multas por más de 10 mil millones de dólares solamente en los últimos tres años. Tampoco se permite que las entidades financieras cubanas tengan bancos corresponsales en Estados Unidos, encareciendo y alargando innecesariamente los trámites, incluso cuando la Isla utiliza una moneda diferente al dólar.

 

En vísperas de la visita del presidente Obama a La Habana a finales de marzo, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla aseguró que Cuba dejará de aplicar el gravamen del 10 por ciento al dólar a su entrada al país, pero sólo cuando se compruebe que verdaderamente no hay persecución contra las transacciones de las finanzas cubanas en esa moneda.

 

Pero las sanciones, a pesar de la decisión del ejecutivo de Estados Unidos, se siguen aplicando. El 20 de abril pasado trascendió un litigio en un tribunal europeo contra la empresa estadounidense de pagos electrónicos PayPal, que bloqueó las cuentas de un cliente en Luxemburgo por hacer una transacción (comprar un boleto para ver una obra en cartelera que tenía la palabra Cuba en su título), con el argumento de las sanciones estadounidenses.

 

En marzo último, en la entrevista que el principal asesor en política exterior de Obama, Ben Rhodes brindó a un grupo de medios, entre ellos Cuba es otra historia, reconoció que no ha bastado con tomar la decisión de autorizar las transacciones con el dólar porque los bancos siguen expresando temor ante posibles sanciones.

 

Rhodes argumentó que para cumplir su compromiso, su administración “acudiría a los bancos para entablar un diálogo en el que quedara claro: uno, que ya está permitido este tipo de transacción y dos, que no van a enfrentar ningún tipo de penalidad si toman esa medida”.

 

La inercia de las sanciones aplicadas por tan largo tiempo ha provocado que los bancos estadounidenses tengan programado  en sus computadoras el rechazo a las transacciones con Cuba, dijo Rhodes, “por ello trabajamos para tener un diálogo con ellos, explicarles que esto es un cambio y que ellos a su vez deben también implementar cambios para que puedan producirse este tipo de transacciones. Y nos hemos comprometido y lo dijimos nuevamente, que vamos a tener ese diálogo para que los bancos entiendan los cambios y los cubanos tengan acceso al dólar”.

 

Los economistas han estimado que sólo el ahorro que supondría eliminar las pérdidas por la devaluación de las monedas que debe utilizar Cuba en las operaciones financieras del país en casos como el euro y el dólar canadiense, sumarían para la Isla cientos de millones de dólares al año.