Revista Digital Semanal

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El quilo no tiene vuelto

Desde la sabiduría popular llega este dicho antiquísimo. En efecto, en términos monetarios se trata de la fracción mínima, indivisible de la moneda. El centavo como moneda fraccionaria y su devolución en las compras.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Ernesto Salazar En Economía April 29, 2016

El hecho de que no sea partitivo, no significa que carezca de valor. Aunque muchos lo hayan dejado como tributo a los santos, y otros solo lo vean como el estigma de la pobreza, el centavo ofrece su equivalencia para capitales de mayor cuantía, en pesos en moneda nacional (CUP) y en pesos convertibles (CUC).

 

Cuando la dualidad monetaria se implantó en las tiendas que comercializan en divisas y las monedas extranjeras se canjean con mayor frecuencia en bancos y casas de cambio, los centavos circulan con más fuerza.

 

Unas veces, para completar 12 céntimos, a partir de la tasa establecida, digamos, para un euro; otras, vienen en la variante del CUP: el artículo que antes se vendía por 1.50 CUC ya puede pagarse con 37.50 CUP, pero no siempre resulta así.

 

Es aquí donde aparecen las situaciones anómalas, como la ocurrida a una vecina de Alamar, en el municipio de La Habana del Este, quien fue a una tienda cercana para comprar un producto que costaba 50 centavos en pesos CUC. Optó por el pago en moneda nacional o CUP, o sea, 12.50, y al entregar la cantidad exacta, la dependienta se negó a aceptar el menudo y exigió, en lugar de los 50 centavos, un peso.

 

La clienta, urgida de la mercancía, accedió. No obtuvo una explicación adecuada ni tampoco el vuelto por los centavos pagados de más. En realidad, quizás esas fracciones no le hubieran servido de mucho. Al menos no para comprar en alguna otra tienda, donde, al parecer son insignificantes las moneditas o resultan rechazadas.

 

Esta situación constituye otro de los problemas del menudeo, según afirmaron a Cuba es otra historia varios jubilados y amas de casa para explicar el tema o para ejemplificar diferentes tipos de situaciones que se registran en comercios de la capital .

 

Un entrevistado alega que al presentarse con 15 monedas de a centavo para comprar, por ese precio, un artículo de uso escolar para su hijo, le rechazaron “la quilería”. Situaciones similares experimentaron otros al querer completar con los céntimos el dinero para un producto de 1.05 CUC o 5.25 CUC de costo.

 

Los consumidores referidos no reclamaron por ninguna vía formal, sus vivencias no trascendieron más allá de la incomodidad del momento. Y los quilos fueron tal vez a parar a los altares de los santos.

 

El centavo, aunque pequeño, expresa un valor en cualquiera de las variantes monetarias empleadas en Cuba para la compra y venta de mercancías. Así será hasta que cese su emisión, y en caso de que desaparezca, resultará por causa de una disposición estatal y no por absurdos prejuicios.