Revista Digital Semanal

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El reciclaje en Cuba: arte y necesidad

La inventiva del ciudadano común frente a las carencias de bolsas y empaques ha creado fuentes de producción artesanal que causan asombro

Valentín Rodríguez Rolando Pujol En Economía Feb. 13, 2017

La inventiva del cubano no tiene límites si de su supervivencia se trata. Los efectos económicos del bloqueo de Estados Unidos sobre la vida cotidiana, hacen pensar a los ciudadanos de “a pie” en modos de hacer las cosas y convertir cualquier objeto en algo utilitario.

En Cuba, la pizza en kioscos al paso se come sobre un pedazo de papel, al mercado se va con bolsa propia, y las botellas de ron reencarnan en recipientes para salsas. No es que el país tenga una admirable conciencia ambiental, sino que la perpetua falta de envases y empaquetado aguza el ingenio de la gente.

El reciclaje por necesidad se ha convertido en una costumbre diaria para los cubanos, que cuando salen de casa nunca olvidan guardar una “jabita” –como se conoce a las bolsas de plástico-, las cuales incluso se lavan y se tienden a secar, para reutilizarlas hasta que quedan hechas jirones.

Esta acuciante demanda explica el éxito con el que se celebró en La Habana la Feria Internacional del Envase y el Embalaje, “con el objetivo de generar nuevas oportunidades de negocios e intercambiar con los principales compradores y distribuidores para la producción de envases y embalajes en Cuba”, según comentaron  sus organizadores.

La falta de envases y bolsas es otra de las caras del desabastecimiento cotidiano de Cuba, atribuible a varios factores. La respuesta oficial es que la culpa la tiene el bloqueo comercial que Estados Unidos mantiene sobre la Isla, mientras que el ciudadano común culpa al aparato estatal por su falta de previsión.

El gobierno cubano ha invertido en el último trienio más de 40 millones de dólares en envases, papel y cartón, declaró la directora de Envases y Embalajes del Ministerio de Industria, Juana Iris Herrera, en entrevista exclusiva para Cuba es otra historia. La funcionaria anticipó una nueva inversión para producir más cajas de cartón corrugado.

Sea como sea, algunos envases y embalajes resultan tan complicados de conseguir por cauces normales, que se han convertido en codiciados objetos de deseo. Entre ellos, las cajas grandes de cartón empleadas en las mudanzas. 

Otro ejemplo son las cajas cuadradas de pizza. Algunos afortunados restaurantes privados han encontrado vías “alternativas” de suministro, e incluso las tienen personalizadas –y muchos las cobran a 50 centavos de dólar la caja-, pero en otros locales fallaron los cálculos y se encuentran de repente sin envases.

La lista de las inventivas es inmensa ¿Pero habrá que agradecerle al bloqueo el desarrollo y auge del reciclaje en Cuba? No estoy seguro, las causas pueden ser variadas.