Revista Digital Semanal

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La agricultura y su dicotomía entre el sector privado y estatal

Tras dos años del reordenamiento de las empresas estatales en ese sector económico del país, no se logra consolidar un funcionamiento claro, ni poner en marcha cotas más altas de productividad y eficiencia.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Archivo En Economía Aug. 24, 2016

La agricultura cubana principal fuente de alimentación de su población en renglones que se producen en el país, no logra consolidar la producción de las empresas estatales, poseedoras de recursos y mano de obra calificada. Aun cuando el ministerio encargado adopta una y otra vez medidas administrativas para encauzar su funcionamiento.

 

El gobierno aprobó la reestructuración de las 406 empresas existentes, distribuidas en 12 grupos, en la cual laboraban 300 000 trabajadores, y quedaron concentradas en dos grupos: el ganadero, con 80 empresas y cuatro institutos de investigación, y el agrícola, con 50 empresas y cinco institutos de investigación.

 

El ministro de Agricultura, Eduardo Rodríguez Rollero, dio a conocer en un encuentro con la prensa de la extinción de la Unión Nacional de Acopio y la consiguiente reducción de más de 6 441 puestos de trabajo, lo que significó un ahorro de 60 000 dólares anuales.

 

Fueron los cambios más importantes en el sector agropecuario luego de que el gobierno autorizara, a finales de 2008, la entrega en usufructo de más de un millón de hectáreas de tierras ociosas. Al cierre de 2015, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, más de 1,5 millones de hectáreas habían sido entregadas en usufructo. Habían sido disueltas 298 Unidades Básicas Producción Cooperativa (UBPC) y 105 Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), que no tenían posibilidades de recuperación.

 

Como resultado del cierre de la Unión Nacional de Acopio se decidió que entraran a formar parte del sistema de Comercio Interior los 378 mercados agropecuarios estatales y las 1 538 placitas que gestionaba. Otros datos ofrecidos por el titular de la Agricultura es que más de 900 mil personas están vinculadas a la producción agrícola, lo que representa el 13,2 por ciento de la población en edad laboral de la Isla, pero por los pobres resultados alcanzados, la producción agrícola solo representa el 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

 

De las 6,3 millones de hectáreas de tierras cultivables que Cuba posee, más de un millón se mantienen ociosas. A dos años del reordenamiento del sector agrícola, dirigido a hacer más eficientes y productivas las 360 empresas agrícolas, los resultados no han sido los esperados. Más bien ha habido un retroceso.

 

Según el informe de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), “Sector Agropecuario, indicadores seleccionados, enero-marzo 2016”, en dicho periodo, la producción de vianda y hortaliza fue de 1 455 000 toneladas. De ellas, las empresas agrícolas estatales solo produjeron 186 240 toneladas. Las 1 268 760 restante las aportaron las 5 473 cooperativas de diferentes tipos, los campesinos y usufructuarios de tierra.

 

La producción de las empresas agrícolas estatales se ha estancado. De la producción de hortalizas, que fue de 804 400 toneladas, solo lograron el 16 %. En la de tomates, que reportó 248 700 toneladas, solo lograron el 7,5 %, de plátanos (192 000 toneladas) el 10,9 %, de frijoles (57 700 toneladas) el 11,8% y de maíz (43 600 toneladas) un insignificante 1,3%.De la carne de res y de cerdo, cuyos precios están por los cielos, las empresas pecuarias y combinados porcinos produjeron 42 400 y 96 200 toneladas, respectivamente.

 

La producción de frutas reportada en el semestre ascendió 142 200 toneladas. Los mayores aportes fueron de las cooperativas, los campesinos y los usufructuarios: ascendió a 133 099 toneladas. Las empresa agrícolas estales solo produjeron 9 100. La presencia de frutas en la red de mercados agropecuarios correspondió en lo fundamental a los productores no estatales.

 

 

Lo cierto es que el sector estatal aún está a la zaga de la producción y el gobierno tiene que erogar más de 2 mil millones de dólares para comprar alimentos que se pueden producir en el país, lo que contrasta con  los productores privados que alcanzan mayores rendimientos y más altas productividades.

 

La ineficiencia continua sin que logren desatarse las fuerzas productivas y no lleguen suficientes productos a la mesa y a precios adecuados.