Revista Digital Semanal

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La primera fábrica norteamericana aprobada en Cuba

La primera fábrica de los Estados Unidos en la isla será la nueva planta ensambladora de tractores que radicará en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM) y se espera que para el primer trimestre del 2017 comience su producción, anunció en exclusiva uno de sus propietarios.

Maria Lucía Gonzalez En Economía April 4, 2016

La compañía estadounidense Cleber LLC, de Alabama, fundada el año pasado por un hombre de negocios de origen cubano, Saul Berenthal, y un norteamericano, Horace Clemmons, será la encargada de dicho cometido y las actividades de la planta se llevarán a cabo en ZEDM, situada a alrededor de 50 kilómetros en el oeste de la capital cubana. Berental y Clemmons han aceptado vender sus tractores solo a los particulares.
A partir del 2017 agricultores cubanos podrán comprar tractores ensamblados en Cuba, luego de que el presidente de Estados Unidos Barack Obama aprobara la apertura e instalación de la primera fábrica norteamericana en la isla. La empresa construirá una planta que ensamblará hasta 1.000 tractores pequeños al año y otros equipos pesados.

“Todos quieren venir a Cuba para vender algo, pero esa no es nuestra intención”, explicó Saúl Berenthal, a Cuba es otra historia, en entrevista exclusiva, al tiempo indicó que la situación es “ver cuál es el problema y cómo podemos ayudar a Cuba a solucionar los conflictos que consideran que son más importantes de resolver y vaticinó que a la larga, ganaremos si hacemos cosas que beneficien a los dos países”.

“Cuando el Presidente Obama anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas y el comienzo de relaciones comerciales limitadas en las industrias de la agricultura y la construcción, fue el momento en que mi socio y yo entendimos que la construcción de un tractor que respondiera a las necesidades del campesinado y la agricultura en Cuba era un proyecto noble que el pueblo norteamericano entendería. Horace sabía de agricultura y de tractores y yo de Cuba”, ese fue el razonamiento de los socios que de inmediato pusieron manos a la obra.

La idea fue acogida con interés por las autoridades cubanas que según Saúl, la consideraron “útil y necesaria”. La planta, con un valor de entre cinco y diez millones de dólares, sería la primera inversión corporativa significativa de una empresa de Estados Unidos en territorio cubano. La planta de tractores, que se llamará Oggún —uno de los orishas de la religión yoruba—, ensamblará piezas disponibles de forma comercial para fabricar un tractor de 25 caballos, duradero y de fácil mantenimiento, que se venderá por menos de 10.000 dólares, afirmaron Clemmons y Berenthal.

“El tractor “Oggun” será una máquina versátil que más adelante podrá ser remodelado para la industria de la construcción”, asegura Saúl con pasión. “El plan de desarrollo prevé que al comienzo “Oggun” será ensamblado en Cuba con partes norteamericanas y más adelante las partes se fabricarán en la isla. Incluso estamos trabajando ya en tener una versión que funcione con energía solar.” “Cuba tiene condiciones en estos momentos que ni los propios Estados Unidos tienen, afirmó el empresario.

Cuba tiene firmado convenios de libre exportación con numerosos países de América Latina, África y Asia. Eso nos permitirá exportar estos tractores desde la Isla a un precio mucho más bajos que los de otras marcas. Cuba puede volver a ser una plataforma muy importante para las compañías norteamericanas que están en el mercado latinoamericano”. En una primera etapa Saúl dice que ya están trabajando en mecanismos de financiación para que los campesinos puedan adquirir los tractores y que sus familiares en Estados Unidos y el extranjero los puedan apoyar.

Este caballo de hierro  parece tener el potencial de abrir nuevos surcos para fertilizar las hasta ahora áridas tierras de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.