Revista Digital Semanal

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Llegó la papa

Una noticia recorre de boca en boca los hogares y se disemina por la ciudad, ansiado y muy esperado acontecimiento, la llegada del tubérculo salvador de la mesa cubana

Valentín Rodríguez Yailín Alfaro Guillén En Economía Feb. 28, 2017

En Cuba la papa ayuda, se desea, se espera, se acapara, se sufre y los cubanos discuten por ella. Un recorrido por mercados de la capital, y puede que de cualquier sitio del país, permite ver filas de personas para comprar uno de los tubérculos que es -paradójicamente- de los más humildes y extendidos del planeta. Cuba es otra historia buscó información para acercarse a la noticia.

Las personas que se ven en las colas se preguntan si “les toca” o “dónde les toca” la papa, ciudadanos que no se libran de estar horas sometidos al estrés de una cola que se vuelve infernal. Aquí confluyen los pícaros, los solidarios, los despistados, los que opinan, los que arreglan el mundo, los que se quejan, los que gritan, los que hacen chistes para pasar el tiempo, y hasta el que ve la cola pasar.

Lo cierto es que las cantidades son insuficientes ante las expectativas de una población acostumbrada a consumir papas durante todo el año. Por ejemplo, el pasado jueves 24 de febrero, la Unidad Empresarial de Base comercializadora de Güines, envió 5,8 toneladas hacia el municipio Cerro. En menos de dos horas el producto ya se había agotado.

Los capitalinos, al igual que los residentes en las propias provincias productoras, a duras penas pueden acceder a la papa. Se ven policías organizando las colas en los puntos de ventas seleccionados. Se dice que más de un cliente ha perdido los estribos. Y, por si fuera poco, los revendedores se aprovechan de la escasez: una pequeña bolsa de papas (entre 4 y 5 libras) cuesta el “módico” precio de un CUC.

“No han bastado las regulaciones en la venta (10 Lb por persona), el problema continúa siendo el mismo: poco abasto. De un momento a otro la tarima se queda sin nada. En más de una ocasión he regresado a mi casa con las manos vacías”, cuenta Yoel Miranda, vecino del Cerro.

Atenta contra la producción de papas más de un factor decisivo: el aumento de los precios de las semillas, la lluvia, las altas temperaturas, la reducción de tierras para el cultivo, los altos costos del subsidio del producto… Todo indica que, una vez concluida la actual cosecha, las papas volverán a ser un espejismo en las cocinas cubanas. 

Además está la crisis económica mundial. El precio de las papas se incrementó en un 47 por ciento durante el pasado año. El estado cubano invierte aproximadamente 10 millones de dólares solo en la compra de semillas. A la población una libra de papa le cuesta 1 peso cubano, y el gasto del Estado en este renglón agrícola suma cada año más de 30 millones de dólares, para una producción de 86 mil toneladas en 2016. 

En Cuba, la mayor parte de las semillas que se destinan al cultivo de la papa es importada, fundamentalmente de Holanda y Canadá. Pero también es cultivada, entre otras, una variedad de papa nacional, la Romano. 

De hecho, esta es la que se ha cosechado durante la primera etapa de la campaña de frío en Güines y Güira de Melena, municipios con una larga tradición papera. Es decir, esta es la papa que ha llegado a los puntos de distribución en La Habana por estos días.

Este panorama económico y la fuerte tradición culinaria que en Cuba existe alrededor del alimento han establecido las reglas del juego. En la Isla, la papa es un asunto de “seguridad nacional”, y uno de los productos alimenticios cuya producción es subsidiada estatalmente, según fija la Resolución 366 del Ministerio de Finanzas y Precios. La felicidad de un día cualquiera puede concentrarse en una pequeña victoria cotidiana: comprar la jaba de papas.