Revista Digital Semanal

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Mal pensados que son, en Cuba, ¡si hay números!

Un cambio en la política económica extranjera cubana y la aplicación de nuevas fórmulas permitió un avance financiero en el último quinquenio en la mayor de las Antillas.

Miguel Reyes Mendoza Archivo En Economía Aug. 3, 2016

¡Cómo se habla de la economía cubana!, se halaga y se cuestiona, pero sobretodo se debate pues ligan los problemas de la plata o dígale dinero, al pensamiento político e ideológico del que opina. Encontramos quienes dicen que si los niveles de vida son caros o malos, otros que existen dos monedas y muchos se quejan, pues dicen que los mercados no están del todo abastecidos.

 

Los más jóvenes reclaman celulares, tablet, laptop, y hasta se aventuran a nuevos horizontes porque a su decir ¡todo está malo en la Isla! Caray y ¿quién ha tirado las cartas, los números, o simplemente habla con propiedad?

 

De la crisis económica mundial de 2007-2008 no ha logrado salir y emprender una recuperación estable. Más bien lo que ha estado presente es un proceso de estancamiento en los principales polos del desarrollo mundial con tasas de crecimiento mínimas que no aseguran su estabilidad.

 

Cuba no es una nación aislada del planeta. Lo cierto es que la validez de la estrategia contenida en los Lineamientos del Política Económica y Social del país que se aprobó en 2011 y que suponía la creación de condiciones para alcanzar un desarrollo sostenible mostró que –dada la estructura económica existente en el país– no era posible incrementar el ritmo de las inversiones necesarias para su transformación contando únicamente con el ahorro interno.

 

Pero quien entiende este arroz con pollo, si los precios por momento fluctúan en los mercados. ¿Acaso mi mamá sabe de economía? Sin embargo, me sorprendió, cuando hace cinco años atrás comparaba y algunos precios eran más elevados, y hoy por lo menos, los básicos se mantienen por debajo de los máximos alcanzados desde hace cinco lustros.

 

Ahora desde Pinar a Maisí preocupa si habrán o no los apagones. Para quienes viven en el exterior la especulación se muestra mayor, máxime cuando los propios familiares o amigos aumentan la crisis en conquista de un peso  más. ¡Todo está malo en Cuba!dicen hasta los que no trabajan y están en las esquinas, perdiendo el tiempo. Sí, perdiendo el tiempo, pues hay tantas cosas buenas en Cuba, para hacer, desarrollar, crear, mantener y para consolidar.

 

Por citar ejemplos, el cambio en la política financiera externa adoptada desde 2009,  permitió pagar los vencimientos atrasados de la deuda externa, y la decisión de incrementar las importaciones fue uno de los factores del notable crecimiento alcanzado en 2014 de un 1, 3 %. En ese sentido se puso de manifiesto la relación entre el incremento de las importaciones y el crecimiento del PIB, relación que plantea que para que la economía crezca un 1%, las importaciones deberán aumentar aproximadamente entre 2 y 3% cada año.

 

Incrementar la inversión extranjera directa solo era posible si se creaban condiciones para aumentar el crédito externo. Para ello, era preciso liquidar la deuda vencida durante esos años y que representaba un 27 %.

 

Equivocarse también era parte del juego, en el argot cubano, o estaba escrito en el diccionario. Era un proceso de riesgos y complejidades, tomando en cuenta que el nivel de apertura de la economía cubana llegaba al 46,3% en el 2014 a precios constantes. Lo que equivale decir que por cada peso de nuevo valor creado, hay 46,3 centavos que dependen de factores externos a la economía interna, sobre los que el país tiene una influencia limitada.

 

Entonces para quienes persisten con las dudas de los apagones; la crisis ha afectado a todos los países incluso a los principales socios comerciales de los cubanos, tanto, que hoy Venezuela –principal socio comercial de Cuba– viene decreciendo impactada por la caída de los precios del petróleo desde 2014 y se pronostica que este año su PIB se reduzca entre 6,9 y 13,9%  y China ha reducido su ritmo de crecimiento de 7,3 a 6,6% en 2016, en medio de un proceso de transformaciones por el que transita su economía.

 

España se recupera con lentitud, después de una profunda caída producto de la crisis, cuyas consecuencias aún no supera totalmente; Canadá se ha desacelerado con tasas de crecimiento que bajaron de 2,4 a 1,4% entre 2014 y el pronóstico de 2016; Brasil decreció 3,8% en 2015 y volverá a decrecer en el presente año un 3,3%; finalmente Rusia mostró una caída de 3,7% en su PIB en 2015 y este año se pronostica se reducirá nuevamente un 1,2%.

 

Para colmo, Cuba también ha tenido sus afectaciones, pues los precios del níquel mostraron una muy ligera recuperación a nivel del mercado mundial, que totalizaron con un incremento del 8,9% durante el primer semestre de este año. Sin embargo, estos incrementos en los precios deben considerarse con cautela, ya que no se han modificado las tendencias a incrementos modestos a mediano y largo plazo.

 

El azúcar presenta un panorama similar. El precio ha aumentado este año coyunturalmente un 30,9%, alcanzando 20,15 centavos por libra en julio, pero el mismo tiende a estabilizarse en el período 2017-2021 en torno a 15,5 centavos.

 

También cabe apuntar que la zafra del 2016 ha sido mala, con una producción que solo cumplió el plan al 80% con fuertes afectaciones por el bajo rendimiento agroindustrial producto de la combinación de lluvia y sequía que ha estado presente en el país.

 

Estos son algunos ejemplos analizados en La Habana y que de hecho exponemos para ir evaluando criterios, pero si bien cada ciudadano analiza la economía de su país podrá arribar a conclusiones. Aquellos que se han ido a vivir al extranjero y aunque ganen mucho más dinero, debían evaluar el nivel de ingresos y pagos de cuotas, expensas, fiscos, así cómo los propios precios e los productos básicos. Los que viven dentro deben pensar también en la relación rendimiento-producción que en muchos casos no es tan eficiente por ellos mismos, independientemente que hay cosas por mejorar.

 

No mezclo la clásica historia cubana de las gratuidades, pero si evalúo que la economía del país no es independiente del resto del planeta. Criticar puede cualquiera, pero ¿qué difícil se nos hace construir eh?

 

Ante estos avatares económicos, está incluso la posible disminución de los contratos que existen con el gobierno de Brasil –dada la situación política en ese país-, así como una contracción en el cobro de los servicios que se brindan a Venezuela producto de su situación económica.

 

Entonces queda prepararse cada día más y mejor cambios hay donde quiera, hasta en el hogar a veces cambiamos el diseño estructural de nuestras cosas. Por tal motivo, no seamos malpensados sin antes acudir a los números.