Revista Digital Semanal

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No es fácil bajar precios si los golpes vienen desde las sombras

A las personas que no les conviene que se establezcan medidas para regular los precios en los mercados cubanos, pudieran estar causando inconvenientes desde el anonimato.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Economía July 8, 2016

Las Ferias Dominicales de los alrededores del estadio beisbolero Sandino de Santa Clara son muy esperadas por la mayoría de los habitantes de la capital de la provincia de Villa Clara. Pero en las calles se ha estado comentando sobre el paulatino declive de las ofertas de productos agropecuarios a causa de las medidas establecidas para regular los precios.

 

Y esto se sintetiza en una frase popular: “le pusieron la tapa al pomo”.  Es decir, lo último que ya podía ocurrir, o lo peor, sucedió el último domingo de junio, cuando en las tertulias callejeras se decía que la caída en las ofertas era una represalia o que estaban probando fuerzas con el Estado.

 

Un asiduo cliente que se abastece todas las semanas en esos eventos comerciales donde los precios suelen ser menores, dijo que esta Feria Dominical era la más desabastecida de los últimos años, en tanto que Narciso Fernández Ramírez escribía en la prensa local sobre la ausencia de vendedores privados, aunque lo estatales no estaban bien representados.

 

El primer domingo de julio Cuba es otra historia indagó entre algunos asistentes de la feria, y todos aseguraron que los productos existen, y que “puede ser que no los lleven por dejadez de los jefes al no controlar el cumplimiento de lo previsto”, pero no creen que esto sea lo fundamental.

 

Juan Ramón, un profesor universitario vecino del área donde se desarrollan las ferias, sospecha que a todos los que no les conviene el descenso de los precios, tratan de crear obstáculos y cuando hay una dificultad, no buscan soluciones, pero la presentan como justificación para no abastecer los puntos de venta.

 

Pedraza, un sexagenario que por ser chofer de un camión desanda todos los municipios villaclareños viendo de todo, menciona que a los intermediarios, vendedores y revendedores les conviene la escasez porque así pueden cobrar más caro, y por eso a veces hasta prefieren dejar que las mercancías se deterioren.

 

Sin pretender que esta sea una encuesta con todos los requisitos, podría asegurarse que la mayoría reclama que en vez de ferias dominicales con cierta reducción de precios, se  mantengan suministros diarios estables en los establecimientos.

 

También demandan ventas diarias, con suficientes empleados para cubrir vacaciones y períodos de descanso, pues se trata de productos de rápida descomposición que no admiten un almacenamiento prolongado.

 

Nada mejor que la mirada colectiva y constante de los clientes para evaluar la situación. Dicen comprender que se requiere dotar de recursos a la entidad dedicada a acopiar los productos pero con mucho énfasis aseguran que incluso con los pocos medios que ya se poseen, se puede hacer más si existe organización y deseo.

 

También opinan que lo logrado hasta hoy demuestra que el problema es soluble y que pudo haberse solucionado desde antes, pero, sobre todo, que todavía es posible reducir más los precios.

 

En la calle Bonachea esquina a Novena, en Santa Clara, este periodista escuchó a un intermediario decirle a un vendedor: “Si en vez de 5 intermediarios solo hubieran los necesarios, los precios no se multiplicarían por 5. Yo te vendo esto a 4 pesos y tú quieres ganarle 2, y entonces lo vendes a 6”.

 

Las cubanas y los cubanos empezaron a andar el camino hacia precios justos, pero no es ni será fácil, sobre todo cuando los golpes vienen desde las sombras.