Revista Digital Semanal

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Pegar pies y oídos a la tierra

Cumplir una frase que significa apego a la realidad y escuchar al pueblo, pudiera haber evitado mucho antes, una creciente irritación popular. Entre las especulaciones y las limitaciones a los precios de los productos.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Economía May 6, 2016

El desmentido de que el CUC será devaluado y las reducciones de precios, son dos temas principales en los debates populares reactivados debido a la limitación de precios máximos a una veintena de productos alimenticios de primera calidad desde el 3 de mayo, mientras que a los de segunda y tercer calidad se les descontaron el 20 y el 40 por ciento, respectivamente.

 

En la tribuna de la calle ha disminuido la intensidad de la discusión sobre bajos salarios y sobre la llamada pirámide Invertida que consiste en que quien realiza labores como trasplantar corazones gana menos que quien transporta de pasajeros mediante vehículos de tracción animal.

 

Sin embargo, tales asuntos retornarán a las discusiones porque, por un lado, los sueldos y pensiones requieren incrementos y, por otro, que quienes desempeñan una faena más compleja sean mejor retribuidos.

 

Vale señalar que desde 1994 Cuba imprime dos divisas. La inmensa mayoría de los cubanos cobran en CUP, que se cotiza a 24 por dólar en las Casas de Cambio (Cadeca), en tanto los turistas y algunos ciudadanos vinculados a ese sector económico reciben pesos cubanos en CUC que se cotiza con paridad a la moneda estadounidense.

 

Al encontrar que de manera unánime, los entrevistados consideraron positivas las medidas para incrementar la capacidad de compra del peso cubano a través de la rebaja de precios de un grupo de alimentos, Cuba es otra historia decidió considerar los criterios sostenidos por quienes se ven afectados por las medidas de beneficio popular.

 

“Esa gente no quiere que uno se haga rico; por eso que lo mejor es cambiar todo el CUC por, para guardarlo, porque en cualquier momento dicen: 10 por uno y qué les importa a ellos? Nada,  porque los jefes lo tienen todo”, opinó alguien cuando me escuchó decir que todavía se notaba una cantidad inusual de personas en los bancos.

 

Se trataba de un vendedor ambulante que frecuenta las paradas de ómnibus de la zona cercana al estadio de béisbol Sandino, de Santa Clara.

 

El personaje dio su valoración sin que nadie le preguntara. En forma espontánea dijo: la gente está desconfiada y por eso hay tantos cambiando lo que tienen”. Imperturbable, una viejita explicó que si hay alguna cola no es únicamente para cambiar  CUC por CUP, sino que como muestra de confianza en la Revolución, están cambiando y depositando en cuentas bancarias.

 

Desde Trinidad, en la provincia de Sancti Spíritus, un colaborador de este periodista contó la reacción de un trabajador  ”por cuenta propia” dedicado a vender productos agrícolas, y también conocido en la barriada por ser traficante de divisas.

 

Una de sus expresiones fue: “se morirá de hambre la gente porque si me obligan a bajar los precios, paro la venta y no traigo nada más, y la gente comerá mier… porque ellos no van a poder recoger las cosechas y traerlas hasta aquí”.

 

Si los inescrupulosos que actúan como intermediarios entre los productores y los clientes están en desacuerdo con las medidas, es fácil llegar a la conclusión de que el gobierno va por buen rumbo mientras se logre la solución definitiva de satisfacer las necesidades a través de elevar la producción y la productividad del trabajo.

 

Y como para quien no quiere caldo, se le dan tres tazas, el día martes 3 de mayo  se implementaron otras medidas tendientes a asegurar la estabilidad de los precios, el ordenamiento de la comercialización y el acopio de productos agrícolas, todo lo cual está encaminado a elevar paulatinamente el poder adquisitivo del peso cubano.

 

Todo lo bueno que sucede  en estos días debe necesariamente hacernos atender a la insistente convocatoria del mandatario cubano Raúl Castro de mantener "los pies y el oído pegados a la tierra", en referencia a tener sentido de la realidad y escuchar las opiniones de la población sobre las decisiones que se van implementando y sus efectos.

 

Desde hace mucho, en la tribuna de la calle se decía que por sí solo el aumento de la producción no solucionaría el problema de los precios altos. En efecto, aunque ésta se incrementara, seguirían subiendo los precios si el control de los mismos quedara en manos de intermediarios inescrupulosos.

 

La demora en que estos criterios fueron oídos, hizo que la situación de las masas populares cubanas tuviera que expresarse en una intensa y creciente irritación. No hay que esperar tanto. Y ya hay otro tema en las discusiones callejeras: los que más ganan son los que menos aportan.