Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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Retos económicos de la Cuba de hoy

A partir de la aprobación, de los Lineamientos para la Política Económica y Social, se trazaron estrategias de desarrollo para la Economía cubana, tendientes a reformular conceptos, e introduciendo nuevas formas de producción que hicieran sostenible y sustentable nuestra sociedad.

Doris García Ecured En Economía Feb. 13, 2016

Estos objetivos, a la vista de 5 años desde que fueran  aprobados, han sufrido altibajos, determinados por factores diversos, entre ellos las insuficiencia en el proceso del cambio de mentalidad, que desafortunadamente no ha avanzado a la velocidad que se necesitaba;  y también debido a factores objetivos, como el recrudecimiento del bloqueo, que ha continuado golpeándonos a pesar de las recién estrenadas relaciones diplomáticas con el Imperio vecino del Norte.

Hoy nos proponemos iniciar una serie de trabajos que contribuyan a aclarar los principales retos a que nos abocamos y las acciones  probables para enfrentarlos.

El primer reto, y el más significativo para nuestro despegue, es la falta de financiamiento en moneda convertible, que permita emprender las inversiones que modernice nuestra obsoleta industria, y la ponga en condiciones de producir artículos competitivos en el Mercado internacional. Se ha calculado, según cifras oficiales,  que el país necesita unos 3 000 millones de dólares anuales para comenzar  el camino del desarrollo que necesitamos.

Haciendo un poco de historia: tradicionalmente, Cuba fue un país eminentemente agrícola, exportador de rubros bien definidos, como el azúcar, el níquel, el tabaco y el ron, y algunos renglones de la Biotecnología, que recientemente han cobrado fuerza en el Mercado internacional. No existía un desarrollo fabril para emprender otras vertientes productivas.

 Las afectaciones en la exportación de nuestras producciones agrícolas tradicionales, por el cambio climático, sumado a otros factores objetivos que ya nos afectaban, como el bloqueo y la caída del bloque Socialista, y el incremento de la emigración del campo a la ciudad, como factor subjetivo interno, hicieron decaer nuestro nivel de ingresos, que, unido a la caída de los precios en el Mercado mundial de muchos de estos productos, nos obligó a buscar nuevos productos exportables y nuevos mercados; comenzamos entonces a aplicar el concepto de Exportación de servicios, con el cual miles de médicos, profesores universitarios, maestros, investigadores y técnicos prestan servicios en muchas otras partes del mundo y generan ingresos al país, ya sean ingresos financieros o como moneda de intercambio, como es el caso del Convenio con Venezuela y otros países del ALBA. 

 Se ha potenciado igualmente al Turismo, el cual ya llegó el pasado año a más de 3 millones y medio de visitantes. Pero estos ingresos no son suficientes para el nivel de inversiones que necesita el país en esta etapa.

Como consecuencia de las leyes del bloqueo, Cuba no tiene acceso a créditos financieros por parte de los principales Bancos y organizaciones internacionales, y con una abultada deuda, recientemente negociada y condonada en parte, estamos obligados a honrar nuestros compromisos externos, ya que este proceso nos garantiza acceso a algunos créditos, tan necesarios en esta etapa que transitamos. Y es por ello que, en 2014, se aprueba la nueva Ley 118 de la Inversión Extranjera, para captar financiamiento  externo y tecnologías que apunten a un desarrollo industrial, agrícola y en infraestructura.

Se elaboró, a partir de dicha Ley,  una Cartera de Oportunidades para direccionar los intereses del Estado cubano de cara a los inversionistas, pero aún este proceso transita por dificultades, tanto de orden material como financiero. 

No se ha logrado la captación de inversiones en la cuantía y renglones que necesita el país, sobre todo por los temores a las Leyes extraterritoriales del Bloqueo estadounidense, y también han existido insuficiencias por la parte cubana en la tramitación y aprobación de las nuevas Empresas, que han ralentizado la puesta en práctica de algunos proyectos. 

A partir de la flexibilización de las Leyes del Bloqueo, puestas en práctica como potestad ejecutiva del Presidente de los EEUU, se abre un nuevo escenario de negociación, hasta el momento vedado, en el cual tendremos que valorar  y  escuchar cada propuesta, siempre teniendo presente el objetivo de tales cambios, eminentemente injerencista, para no poner en riesgo la esencia socialista de nuestro proyecto.

Debemos fortalecer nuestra capacidad interna de negociar , agilizar los mecanismos burocráticos que hoy afectan el dinamismo en las aprobaciones, y establecer las prioridades que más convenga a los intereses del país, si queremos que la Inversión extranjera se convierta en el motor impulsor de los cambios que necesitamos, siempre teniendo como insignia mantener  nuestra soberanía. Esta debe ser nuestra primera prioridad de cara al futuro inmediato.