Revista Digital Semanal

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Sequía afecta producción de arroz

Pobre almacenamiento de agua en los embalses del país hace efectos negativos en la producción de alimentos como resulta ser el arroz, un producto básico para la población.

Reinier Acosta Cubadebate En Economía Sept. 26, 2015

La intensa sequía que afecta actualmente a Cuba tendrá efectos negativos en la producción de arroz, alimento básico en la dieta de los cubanos.
De las 377 mil toneladas del cereal previstas por el plan de la economía para este año se dejarán de producir más de 80 mil toneladas por restricciones con el agua, estimó a fines de agosto el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

La agricultura consume el 60 por ciento del agua que se utiliza en el país y gran parte de esa demanda es para el cultivo de arroz.

Según datos del INRH, en la primera mitad de septiembre los embalses del país tenían ocupado con agua apenas un 38 por ciento de su capacidad total, que pasa de nueve mil millones de metros cúbicos.

De esos depósitos, los que abastecen al arroz se encontraban en conjunto a un 28 por ciento de su capacidad y algunos estaban secos.

El Ministerio de la Agricultura y los 18 mil productores estatales, cooperativistas e individuales (privados) que  cultivan el cereal, trabajan juntos para disminuir lo más posible el impacto de la sequía, con medidas como nivelación de campos, mejoramiento del manejo del agua, limpieza de canales de riego e introducción acelerada de hidrómetros.

El consumo anual per cápita de arroz de los 11,2 millones de cubanos supera los 70 kilogramos y alcanza en total unas 700 mil toneladas, con lo cual clasifica entre los más altos del mundo.

La mayor parte de ese volumen se importa, a precios que a principios de este año rebasaban los 560 dólares cada tonelada.

Un lineamiento básico de la política económica del país es incrementar las exportaciones, para lograr ingresos superiores en divisas, y disminuir las importaciones, sobre todo de alimentos, cuya adquisición en mercados externos requiere erogaciones anuales del orden de los dos mil millones de dólares.

En esa factura, pese a los esfuerzos nacionales por incrementar la producción, el arroz todavía ocupa un lugar importante, pues se importa más de la mitad del que se consume.

El Programa de Desarrollo Arrocero, iniciado en 2012, tiene como fin reducir las compras externas del cereal y para 2016 prevé alcanzar las 462 mil toneladas, que cubrirían el 66 por ciento de la demanda nacional.

Cumplir esa meta implica superar, entre otros obstáculos, adversidades climáticas como la actual, iniciada en Cuba en 2014 y considerada, según los científicos, la más drástica de los últimos 115 años.