Revista Digital Semanal

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Socialismo, el tipo de propiedad y la forma de gestión

La actualización de la economía abierta permitió definir que una cosa es el Estado como propietario y otra la forma en que esa propiedad debe gestionarse

Amable Bello Ernesto Salazar En Economía Dec. 5, 2015

La economía cubana esta puesta frente a su propio Rubicón. Saltar hacia la conquista del socialismo próspero y sostenible anunciado en los Lineamientos políticos, económicos y sociales del VI Congreso del Partido Comunista, ha implicado una radical transformación estructural, cuya fase más aguda ya está en marcha, según se ha anunciado.

Y lo que está dejando todo ese cambio es una nueva geografía en la economía y en otros importantes aspectos; aunque la magnitud del sismo no siempre sea tan perceptible, como tampoco los beneficios que de todo ello se espera para la existencia del ciudadano común.

Analistas consideran, incluso, que la magnitud de  las medidas en implementación supera el significado que tradicionalmente se le ha dado a la palabra actualización, con la que se definieron las transformaciones aprobadas en el mencionado congreso partidista, en el que se subrayó que ninguna de las transformaciones se haría con concesiones al  capitalismo.

En el tablero están jugándose aspectos estructurales, funcionales, institucionales, jurisdiccionales y hasta políticos con derivaciones en lo económico y lo social, con un énfasis especial en la importancia de solidificar el proceso de institucionalización.

Las preguntas y los cambios abarcan un tema tan definitorio y sensible como el papel del Estado y las formas en que se gestiona la propiedad.
Uno de los vuelcos conceptuales y prácticos menos difundidos, aunque de los más significativos, es precisamente que se haya aceptado que una cosa es el Estado como propietario en nombre de la nación y del pueblo, y otra los diversos modelos en que puede gestionarse la propiedad.

Una aclaración de esa naturaleza es la que permitió avanzar hacia la ampliación del trabajo por cuenta propia o la pequeña propiedad personal o familiar, la apertura experimental de cooperativas en el sector no agropecuario, la entrega de tierras ociosas en usufructo, el arrendamiento de locales estatales de servicios, las nuevas aperturas para la inversión de capital extranjero, y el ensayo para transformar raigalmente la empresa estatal socialista, categorizada como el corazón de la economía y de la actualización.

El vuelco es tan sustancial, que se maneja que el trabajo no estatal pudiera llegar a aportar cerca de la mitad del producto interno bruto del país.
La actualización ha modificado el mapa de la propiedad y la gestión agraria nacional, dejando atrás la hegemonía estatal, a partir de la entrega de tierras en usufructo, las cooperativas de producción agropecuaria y las unidades básicas de producción cooperativa, beneficiadas con numerosas medidas para liberarlas del tutelaje de la empresa estatal y ponerlas en igualdad de condiciones para producir.

Cuba salta la barrera de una economía y una sociedad fuertemente verticalizadas hacia otra más horizontal, se abre a formas más socializadas de gestión de la propiedad, y define en mayor medida las diferencias entre la propiedad estatal y la social, en beneficio de la segunda; todo lo cual debería contribuir a zanjar el arrastre de las experiencias socialistas con respecto a la enajenación de los trabajadores de los procesos productivos.