Revista Digital Semanal

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Una isla que reta al futuro

Las nanociencias y nanotecnologías han sido identificadas como un campo emergente vital para la economía cubana.

Viviana Vives En Economía Sept. 19, 2015

Quizás algunos fuera y dentro de Cuba se cuestionen la decisión de este país preñado de dificultades y fustigado por el bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense, de apostar por el desarrollo de las nanociencias y nanotecnologías (NANOS), uno de los proyectos científicos modernos más innovadores y ambiciosos conocidos.  Y es legítimo que se quiera abordar una ciencia y tecnología de frontera con métodos, programa de investigación, y selección de recursos humanos de excelencia, porque desde esa perspectiva se garantiza  la inserción en el mundo de hoy.

Los resultados del programa biotecnológico de la Isla, iniciado cuando allí se vislumbraba la crisis económica de los años 90, la impulsaron nuevamente a jugarse todas las cartas al crear el Centro de Estudios Avanzados de Cuba (CEAC), ubicado en el municipio habanero de La Lisa, para promover las NANOS y sus aplicaciones, principalmente en las ciencias de la vida. En sus laboratorios se labora en esos campos del conocimiento que posibilitan estudiar y manipular la materia átomo por átomo, y crear nuevos materiales o transformar las propiedades de los ya existentes a escala nanométrica, a sabiendas de que un nanómetro es la mil millonésima parte de un metro.

Aunque aún no están totalmente concluidas las instalaciones del CEAC, en las terminadas se ejecutan proyectos, la mayoría con entidades del Polo Científico del Oeste de La Habana, dirigidos a solucionar problemáticas del país. Entre estos se encuentra el destinado a lograr nanopartículas magnéticas de óxido de hierro, las cuales van a servir para la liberación controlada de medicamentos en la terapia del cáncer, fibrosis hepática y otras muchas aplicaciones.

Una línea de trabajo más es el diseño de nuevos materiales, o polímeros termoplasticos inteligentes,  que puedan detectar cuándo un producto se ha descompuesto, pues ante una modificación de sus características son capaces de generar un cambio de color.

Teniendo en cuenta que uno de los grandes objetivos de la medicina es el diseño de diagnosticadores para agilizar la obtención de los resultados y que se le pueda indicar mucho más rápido el tratamiento al paciente, el CEAC trabaja también en el diseño de biosensores para la detección del colesterol, el dengue, y la enfermedad de Chagas.

Además, sus investigadores han logrado un producto para purificar ADN mediante un campo magnético, en cuestión de minutos, cuando los mecanismos que existen hasta ahora lo hacen en horas, resultado que está en fase de puesta en marcha.
 
En cuanto a la colaboración internacional, desde 2014 tiene lugar un proyecto conjunto Cuba-Venezuela que sentará las bases para el desarrollo de una nanotecnología sustentable y segura en ambos países.

El tema de la nanoseguridad, por su importancia, fue uno de los tratados por primera vez en la V edición del Seminario Internacional de Nanociencias y Nanotecnologías efectuado esta semana en el Palacio de las Convenciones de La Habana, pues si bien cada vez son más los productos que llegan al mercado elaborados con nanopartículas, faltan regulaciones que protejan la salud y el ambiente. A la cita asistieron representantes de 26 países, y resaltó la alta calificación de los visitantes.

El Doctor en Ciencias Fidel Castro Díaz-Balart, asesor científico del Consejo de Estado, al dictar la conferencia inaugural del evento afirmó que la aplicación en Cuba de las nanociencias y nanotecnologías puede contribuir a la elevación de la competitividad económica y al desarrollo del país, convertirse en ejes estratégicos.