Revista Digital Semanal

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Derechos humanos velará por respeto a emigrantes deportados

Ante la amenaza de Trump de deportar a emigrantes indocumentados se adoptan medidas en puestos fronterizos que garanticen la seguridad y respeto a las personas

Redacción En Política Jan. 19, 2017

Una Comisión Nacional de Derechos Humanos refuerza las oficinas en las fronteras entre Cuba y México para dar seguimiento a los procesos migratorios  incrementados en los últimos meses y que ahora amenaza con un aumento masivo, ante las medidas anunciadas por el presidente Donald Trump, que aplicará a partir de su asunción en la Casa Blanca, el próximo día 20.

Varios diarios mexicanos publican esta nota ante el temor infundado por la masiva repatriación de emigrantes indocumentados en Estados Unidos, anunciada en varias ocasiones por el nuevo mandatario.

La presencia de dicha comisión en la zonas fronterizas entre ambos países persigue impulsar un programa de respeto a los derechos humanos de las personas involucradas en estos procesos y se suma al esfuerzo que realizan grupos comunitarios e instituciones gubernamentales por el respeto a la integridad humana, sea cual fuere su procedencia.

Una fuerte campaña se desarrolla en distintos estados mexicanos, ante el llamado de Edgar Corzo y otros activistas por los derechos humanos, de impedir a toda costa acciones de violencia, exclusión, xenofobia, tanto verbal como física, a las personas que serán devueltas a su lugar de origen.

“No podemos permitir humillaciones sociales, ni actos discriminatorios ante un fenómeno que data de muchos años y tiene carácter internacional, pues las migraciones responden a coyunturas políticas y económicas que hoy se suceden en el mundo entero y devienen en estos traslados de personas con suma pobreza y ansias de lograr ciertas mejoría”, destacan diarios mexicanos.

Para oponerse y dar frente  a los problemas que pueda acarrear la ola de emigrantes deportados, las organizaciones mexicanas, amparadas ahora por la citada Comisión de Derechos Humanos, han adoptado un grupo de medidas internas que garantizarán la paz y el respeto a las personas afectadas, así como la garantía de condiciones mínimas para su regreso al lugar de origen, sin perturbar su seguridad.

Afirman algunas fuentes citadas que esta política responde a un nacionalismo falso del nuevo gobierno norteamericano, que por un lado niega la presencia de emigrantes latinos de diversas procedencias, y de otro, estimula el flujo masivo de talentos y jóvenes ante las tentativas que ofrece el país más desarrollado del mundo de cumplir los sueños y realizaciones personales.