Revista Digital Semanal

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La Habana, puerta del Caribe

Los Estados del Caribe reunidos en la capital cubana, integran posiciones y voluntades por la unidad y la concertación. Una nueva Cumbre regional en la que participan las naciones de la zona y las antiguas metrópolis.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Ismael Francisco. CubaDebate En Política June 2, 2016

La VII Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) transcurre en estos días en La Habana, con la marcada intención de continuar siendo un foro de concertación y consulta de los países de la región. La organización fundada en 1994 en Cartagena de Indias, y  en funciones desde agosto de 1995, mantiene su enfoque centrado en el comercio, el transporte, el turismo sostenible y los desastres naturales.

 

Participan en esta VII edición, no sólo jefes de Estados y gobiernos del Gran Caribe, sino también representantes del viejo continente, cuyas antiguas metrópolis ejercían su dominio sobre las Islas.

 

La cita de La Habana persiste en el propósito fundacional de la preservación del Mar Caribe, visto como el principal patrimonio de los pueblos de esa extensa zona de América y en ese sentido, el Turismo ha sido un importante enlace de unión de la región.  

 

En este campo Cuba ha tenido desde los años 90 de la pasada centuria, avances sostenidos en su florecimiento, el cual se ha visto catapultado a partir del nuevo escenario internacional generado por el restablecimiento de los vínculos diplomáticos entre Washington y La Habana.

 

Pero aún persiste el bloqueo que impide tácitamente que los norteamericanos hagan turismo en este destino, a tan solo 90 millas de distancia.

 

Frente a tal realidad y en un inicio, los territorios adyacentes mostraron temor, incertidumbre y luego cada uno comenzó a ponderar a ultranza sus oportunidades y ventajas competitivas. Así sucedió con el Caribe mexicano, República Dominicana y Puerto Rico, que en todos los casos disfrutan del libre acceso al principal flujo de viajeros para la región: Estados Unidos.

 

Más allá de la cooperación de Cuba y su interrelación con las Islas, la integración regional se muestra como una alternativa imprescindible ante la creciente ofensiva de la derecha en el continente, y la concertación de políticas y voluntades se levanta como la mejor muestra de una unidad en el área.

 

El Caribe, más que un inmenso mar, es llave de unión y la declaración de La Habana lo confirma. Zona de paz, de cooperación y de acciones de interés común, es esta la estrategia de continuidad de una región que no olvida su historia pero que levanta su presente aun con la heterogeneidad de culturas e idiosincrasias que la caracteriza.