Revista Digital Semanal

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La sucesión del poder en Cuba.

Una preocupación del país siempre ha sido formar líderes en la diferentes instancias.

Oria Estévez Agencias En Política Nov. 21, 2015

La reiteración mediática de las trasnacionales informativas, hace creer que en Cuba puede haber una discontinuidad en el poder cuando por ley de la vida no estén los líderes históricos de la Revolución cubana. 

 

Pese a muchos desaciertos y aciertos  cuán equivocados están los que ignoran cómo se estructura la designación y sustitución de directivos y funcionarios del país, y de la existencia  de un sistema nacional que rige la nominación de los cargos desde las más altas esferas políticas y gubernamentales hasta los organismos  o instituciones estatales de base.

 

Es la garantía de la sucesión y se hace con un proceso de selectividad basado en argumentos de formación integral. Así cada centro laboral u organización en Cuba garantiza la ocupación de los puestos de dirección y la reserva con miras al futuro.

 

No es un trabajo fácil a tenor con los tiempos que se viven en la Isla y los problemas que atañen directamente al ciudadano común, pero es una prioridad que se sigue muy de cerca con estrategias bien diseñadas y con un seguimiento sistemático, como parte del Nuevo Modelo Económico en fase de aplicación.

 

Los nuevos tiempos requieren de dirigentes bien preparados, con una amplia mentalidad y capacidad de trabajo, un elevado poder de decisión y sobre todo con aptitudes revolucionarias y competentes, pues la responsabilidad  va en aumento en correspondencia con la descentralización  de la economía y las nuevas medidas que se adoptan.

 

Un directivo no se forma de la noche a la mañana. En ese empeño cada año se organizan diplomados de dirección en centros especializados con programas de estudio integrales.

 

Se transita hacia una cantera con gran protagonismo de la juventud para garantizar un relevo a largo plazo. También las mujeres alcanzan una mayor representatividad y se busca una equidad racial en todos los ámbitos. Y  es un reto atenderlos mejor, fijar un tiempo de permanencia en los cargos y darle mayores libertades de poder.

 

Hay tantas experiencias, unas positivas y otras negativas, sobre ese laboratorio que es la vida cotidiana donde surgen los líderes desde las organizaciones infantiles hasta las altas esferas políticas y de gobierno y cada una deja enseñanzas que se tienen en cuenta a la hora de hacer nuevas promociones a cargos.

 

En Cuba nadie gana cargos por simpatía ni poder económico, ni funciona la improvisación ni el voluntarismo a la hora de nombrar directivos. Con métodos perfectibles día a día y sin descanso   se estudia cómo ubicar mejor las fichas en el tablero.