Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

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Las heridas del terrorismo aún siguen abiertas

En la Jornada Nacional de recordación de las víctimas del Terrorismo celebrada por Cuba estuvieron presentes dolorosos recuerdos e indignación pues hay heridas que aún siguen abiertas.

En Política Oct. 6, 2015

Recordar la lucha antiterrorista permanente librada por Cuba desde el triunfo de su revolución no deja de provocar dolorosas remembranzas e indignadas evocaciones pues se trata de un pueblo que enfrentó ese mal desde el propio triunfo de su revolución en 1959 y sí tiene una historia de  combate contra el.

     

El problema consiste en que después de la llegada a La Habana de los soldados revolucionarios comandados por Fidel Castro, se comenzó a sentir la embestida de los grupos sostenedores de la dictadura derrocada, siempre con el apoyo de Estados Unidos y convertidos en fichas de peligrosos planes en el marco de una ilusión trasnochada segura de poder liquidar por la fuerza el nuevo gobierno.

 

Las actividades centrales estuvieron dedicadas a rememorar el denominado Crimen de Barbados- la muerte en 1976 de 73 cubanos por la voladura con explosivos del avión en el cual viajaban-  verdadero ejemplo de aquellos planes terroristas urdidos en Washington, materializados desde Miami y encabezados en  muchos casos por piezas del régimen derrotado por los revolucionarios.

 

Durante mucho tiempo Cuba vio arder sus cañaverales como parte de un alocado plan para afectar su economía usando naves aéreas procedentes de Estados Unidos, asesinar a sus pescadores y  guardafronteras desde lanchas rápidas llegadas de La Florida y sufrir víctimas nacionales y extranjeras por la colocación de bombas en hoteles y lugares públicos.

 

La actividad terrorista contra Cuba incluyó sabotajes a la economía y la salud del pueblo diezmando animales destinados a su alimentación o introduciendo virus que causaron la muerte a numerosos niños y adultos y también haciendo estallar un barco cargado de explosivos en pleno puerto habanero.

 

Ana Gutiérrez, una mujer de 75 años que reside en pleno centro de la capital cubana, recordó con dolor e incontenible rabia otro atentado que conmocionó a toda la nación: la quema de la tienda El Encanto, entonces la principal de La Habana, usando explosivos  para hacerla cenizas y matar a una humilde empleada del lugar.

 

Pedro Gutiérrez,  obrero industrial, llora a jóvenes amigas que integraban un triunfante equipo de esgrima cubano y regresaban a su país, pero nunca llegaron por el atentado de Barbados pues una bomba colocada en el avión les arrancó las vidas.

 

Lo peor, dice Gutiérrez a Cuba es otra historia, es que el cerebro criminal de esa barbarie, el terrorista Luis Posada Carriles, vive tranquilamente en Estados Unidos cobijado bajo la protección de los sectores más conservadores de ese país mientras durante muchos años la Casa Blanca distorsionó las verdades colocando a Cuba en una lista de protectores del terrorismo.

 

En la evocación también fue enaltecida la épica batalla contra el terrorismo ganada por los Cinco Héroes  cubanos que, con su firmeza y el apoyo internacional, lograron regresar a la isla tras muchos años prisioneros en las cárceles de Estados Unidos.

 

Así, enfrentando duros recuerdos, pero volcada su indignación hacia el reclamo de justicia o al reforzamiento de su respaldo a  la Revolución, transcurrieron las Jornadas de reafirmación de cubanos en su decisión de lucha contra el terrorismo.