Revista Digital Semanal

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Obama vino, se fue, y el cuartico sigue igaualito

Tan desacertado sería minimizar la importancia de las relaciones bilaterales restablecidas con Estados Unidos, como la repercusión de la visita del jefe de Estado estadounidense a La Habana, pero parece que tampoco se debe sobredimensionar.

Arturo Chang, Colaborador Rolando Pujol En Política July 1, 2016

Luis es un vendedor furtivo de Santa Clara, impedido de trabajar legalmente porque fue inhabilitado por una comisión médica por presentar una enfermedad crónica. Para él, las expresiones de solidaridad mundial siempre fueron importantes porque uno no se siente solo y se alienta al saber que les dan la razón a los cubanos.

 

Sin embargo dice: “A mí por lo menos me da mucho ánimo que en la ONU hayan estado votando mayoritariamente contra el bloqueo, pero al final, yo soy el que estoy bloqueado y tengo que guapear aquí cada día para poder vivir”.

 

“Ahora con los americanos como amiguitos, y Obama viniendo a Cuba (y a lo mejor volviendo a venir para bañarse en Varadero y disfrutar de que aquí no habrá ningún tiroteo donde lo maten a él y su familia), las gente como yo seguimos en las mismas”, opinó Luis.

 

Mira, seguir en las mismas -aclara- es que desde que vino hasta que se fue, ha demostrado que en ese país un Presidente preside, pero está amarrado y no solo al cambiar la política para tumbar el gobierno cubano, sino también cuando quiere beneficiar a su gente.

 

En la localidad de Pina, ubicada casi en el medio entre Morón y Ciego de Ávila, un hombre cuarentón dedicado a pedalear un triciclo conocido como bicitaxi retiró la bandera estadounidense que había colocado en el ciclo como adorno y tapasol al mismo tiempo.

 

“La puse por embullo y porque no me costó nada. Me la regalo un cubano que vino de Miami para que la pusiera cuando Obama estuviera de vista, pero tela por tela, esta me regaló un canadiense y hace la misma función, y por eso quité la americana”, explicó el chofer del bicitaxi.

 

El cuarentón explicó que esperaba “otra cosa, la verdad”, y luego detalló: “Estoy viendo que no dan nada por gusto. Todo es por algo. Yo no me meto en política, pero así son las cosas”.

 

A las puertas de la Casa de Cambios (Cadeca) de Santa Clara, una maestra autoriza a Cuba es otra historia a citar sus palabras, pero pide ser identificada solo como Caridad, sin los apellidos y dijo: “Me jubilé hace 5 años, y si no es por el dinerito que viene del Norte, donde vive una de mis hijas, lo que gano por la pensión alcanza, si lo estiro, para 10 días”.

 

“Yo creía que si Obama venía, una de las cosas que iba a permitir era que Cuba pagara con dólares americanos, lo que ayudaría mucho al pueblo porque así nos descontarían menos al cambiar. Para desestimular que entre esa moneda, aquí le ponen más impuestos y son como 10 CUC lo que perdemos”, explicó Caridad.

 

Mediante el chat de Facebook, un joven cubano recién llegado a Ecuador me preguntaba: “Tú que eres periodista, ¿me puedes decir si después de la visita de Obama quitarán la Ley de Ajuste Cubano?” Ante mi silencio, agregó: “Si van a quitarla, que también quiten las del bloqueo para no tener que andar dando tumbos por el mundo buscando mejorar”, escribió el muchacho.