Revista Digital Semanal

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Optimismo, cansancio y el vaso lleno

Al cabo de tantos años resistiendo el duro método aún no abandonado por el gobierno estadounidense, Cuba se presenta como un vaso cuyo contenido está a la mitad.

Arturo Chang, Colaborador Ernesto Salazar En Política July 8, 2016

Al mencionar el bloqueo, la mayoría de los cubanos prefieren aludir  a la propia capacidad de resistencia antes que a los desgastes que produce y ha producido en otros aspectos. Porque, vale reiterar,  el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba, no sólo sigue existiendo sino que además provoca daños en una esfera que tampoco es muy mencionada en la Isla.

 

Aunque en algunos casos  se señalan los daños contra la salud o se mencionan las muertes producidas porque el bloqueo impide el acceso de los cubanos a las medicinas y los equipos, lo más habitual es la  referencia a los perjuicios económicos que imponen las medidas comerciales y financieras del gobierno de Estados Unidos.

 

Hasta se puede observar en el comportamiento de los recién llegados de Miami, que en vez de comprar una cantidad normal de cervezas o algún otro producto, adquieren una cifra altísima como si fuera a faltar o escasear.

 

Al valorar realidades en las que es palpable la mejoría, muchos cubanos tienen sin embargo visiones apocalípticas o  relatos cargados de dramatismo, pues los años de bloqueo y sus  dificultades les han llevado a creer que todo les será siempre adverso.

 

Y si en algún momento comprueban que algo es bueno, agradable y positivo, no lo disfrutan porque temen constantemente que se acabe en forma abrupta y que la próxima situación que sobrevenga sea catastrófica.

 

Tanto agobio causa el bloqueo que hasta el más optimista utiliza el pesimismo como método para estar preparado ante cualquier contingencia. Esto ello lleva al cansancio o al agotamiento,  lo que no significa precisamente que las personas se reblandezcan en sus principios ideológicos ni que dejen de apoyar a su gobierno.

 

Ante la situación por la cual atraviesa el gobierno de Venezuela, y tras observar lo sucedido en Argentina y Brasil, la ciudadanía cubana cree que un retroceso en la República Bolivariana impactará la vida en la Isla.

 

Sin embargo, aunque no tengan pruebas concretas de que ahora sea así, confían -como en otras situaciones y como si fuera un juego de ajedrez, que los planes tendrán más de dos respuestas. O. si se quiere,  dos alternativas para actuar frente a cualquier rumbo que tomen los acontecimientos.

 

Hasta los propios habitantes de la mayor de las Antillas pueden no admitirlo, pero sin negar la existencia de verdaderos pesimistas, en Cuba prevalecen los optimistas, aunque algunos estén extenuados y necesitados de un receso en la dureza de la vida.

 

Así, aquí se filosofa sobre los documentos del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba que tratan acerca de cómo conceptualizar el modelo económico para construir el Socialismo e imaginando cómo será Cuba dentro de 30 años. Pero esto sólo pueden emprenderlo aquellos que al mirar el vaso nieguen que esté medio vacío. Y  más que aceptar que está medio lleno, afirmen que se está llenando.