Revista Digital Semanal

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Revolución en Cuba, hasta que se seque el Malecón

Este 5 de agosto se cumplen 22 años en que el pueblo con su líder histórico al frente, aplastó desórdenes contrarrevolucionarios en el Malecón habanero sin disparar un tiro.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Política Aug. 5, 2016

Cuando faltaban 8 días para que el líder histórico de la Revolución Cubana cumpliera 68 años de edad, ocurrió un hecho que él resalta con frases tales como que fue “la gran victoria del 5 de agosto de 1994 en que el pueblo aplastó la contrarrevolución sin disparar un tiro”.

 

Sin embargo, sus compatriotas prefieren decir que fue una jornada en la cual volvieron a ver a su Comandante en Jefe en la primera línea de combate, desafiando el peligro, esta vez con órdenes que impartió a los escoltas de no disparar. Les dijo: "Ustedes no pueden tomar ninguna decisión si no les doy una orden. Prefiero que me tiren a mí".

 

Por aquellos días, no pocos vaticinaban que “si se abren las puertas para salir de Cuba, no se va a ir un millón ni dos, lo que va a quedar aquí, si acaso, es un millón o dos porque los demás se van.”

 

Eran momentos de una aguda crisis que impactó cruelmente en todos los habitantes de la Mayor de las Antillas, que sufría abruptamente la pérdida de casi la totalidad de los mercados por la caída del campo socialista de Europa del Este y la desintegración de la Unión Soviética, a lo cual se sumó un recrudecimiento del bloqueo con la intención de dar el golpe final a la Revolución cubana.

 

Los enemigos creyeron que estaban creadas las condiciones para provocar un levantamiento popular, y alentaron desórdenes mediante rumores de que arribarían embarcaciones a trasladar personas hacia Estados Unidos, donde serían recibidos como refugiados (aunque no lo fueran), gracias a la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos-pies mojados, la misma que hoy causa perturbaciones a terceros países.

 

En una multitudinaria concentración juvenil, en el primer aniversario de aquel hecho, Fidel afirmó: "Aún a riesgo de que me pudiera ganar algunas críticas, yo consideré mi deber ir donde estaban produciéndose esos desórdenes. Si realmente se estaban lanzando algunas piedras y había algunos disparos, yo quería también recibir mi cuota de piedras y disparos".

 

También explicó: “Yo vine entonces porque tenía que venir, era mi más elemental deber estar junto al pueblo, en un momento en que el enemigo había trabajado mucho tiempo para crear un desorden.  ¡Un desorden! No se puede decir que aquello fue siquiera un intento de rebelión, fueron en realidad desórdenes. Esos desórdenes se crearon alrededor de grupos que se movilizaban para robar embarcaciones con las cuales trasladarse a Estados Unidos, donde eran recibidos como héroes.”

 

“Pero estaban realizando una actividad desestabilizadora, realmente.  Ya casi no se podía ir a Regla, porque salía uno con un cuchillo, con una pistola, se robaba la lanchita de Regla, o un barco chiquito, mediano y hasta grande, cualquier cosa se robaban, porque mientras mayor fuera el escándalo, mejor para la propaganda contra Cuba, y allá, bueno, unos recibimientos extraordinarios; tenían privilegios que no tenía ningún ciudadano del mundo, con fines desestabilizadores, en medio de una situación económica difícil, en medio de grandes sacrificios por parte de nuestra población. Y fueron esos grupos los que empezaron a crear desórdenes”, recordaba Fidel.

 

Además el líder histórico de la Revolución, se interrogaba: “¿Qué querían el enemigo externo y sus aliados internos, aunque constituyan una reducida minoría?”, para luego asegurar: “Querían provocar un enfrentamiento sangriento, querían que usáramos las armas. Y armas tenemos, armas tenemos para millones de personas, que son las que defienden la Revolución; pero tenemos armas para luchar contra los enemigos externos.”

 

Hoy, cuando restan 8 jornadas para que arribe a su 90 cumpleaños, Fidel recibe muestras de cariño, admiración y respeto precisamente porque a lo largo de su vida siempre estuvo en el frente de batalla, como en esta ocasión en que sin chaleco antibala caminó por el Malecón y avanzó hacia donde estaban los mayores desórdenes.

 

Ante su presencia, sobre todo en el Parque "Maceo", lugar simbólico de aquellos acontecimientos, se dejaron de lanzar piedras y no se descarta la posibilidad de que hasta los que provocaron la trifulca se hayan sumado al pueblo para corear el nombre de Fidel.

 

 

Así, y con la fuerza de las ideas, en Cuba rememoran la victoria en las calles habaneras, celebran el cumpleaños 90 de su líder histórico y están seguros de que habrá Revolución con carácter socialista, hasta que se seque el Malecón.