Revista Digital Semanal

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Dos documentos aprobados en el último cónclave del Partido Comunista de Cuba se encuentran en proceso de discusión popular con la participación de quienes no militan en la organización política.

Arturo Chang, Colaborador Archivo En Política June 24, 2016

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) no consideró obra terminada la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, ni tampoco el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos.

 

Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del PCC, ha aclarado que no hubo previamente un mayor proceso de debate y consulta, porque se consideran continuidad de la línea trazada hace cinco años para la actualización del modelo económico.

 

El también presidente de Cuba, relató cómo fueron elaborados colectivamente por disímiles profesionales y sometidos a análisis en dos Plenos del Partido, donde más de 900 opiniones y sugerencias llevaron a una nueva versión.

 

Ambos documentos, no fueron aprobados en el cónclave partidista para que en un proceso actualmente en marcha hasta el 20 de septiembre, sean debatidos por la militancia del PCC y la Unión de Jóvenes Comunistas, representantes de las organizaciones de masas y los diferentes sectores de la sociedad, con vistas a enriquecerlos y perfeccionarlos mediante el aporte de millones de personas.

 

Para tales fines fueron impresos en 680 800 ejemplares de un tabloide de 32 páginas, además de que varios sitios digitales lo publicaron, y facilitan ser descargados al igual que dos aplicaciones para móviles.

 

Como se hizo cuando se debatieron los Lineamientos de la Política Económica y Social, la opinión emitida por cada participante en las reuniones, militante o no, se tendrá en consideración aunque sea expuesta por una sola persona.

 

Se han tomado medidas organizativas como seminarios al personal encargado de registrar y procesar fidedignamente los planteamientos, y se efectuaron pruebas dinámicas para ejercitar situaciones que pudieran presentarse.

 

En esas comprobaciones también se tuvo en cuenta los medios de comunicación y el equipamiento necesario a partir de la confección de las actas y los modelos donde se reflejan los criterios de los participantes en la discusión.

 

Durante el proceso que ya comenzó, se atienden detalles como escoger locales adecuados, y no rebasar el centenar de participantes para que los debates puedan ser de calidad.

 

También se tiene el cuidado de tomar nota y asegurarse de que quien hable esté de acuerdo con lo redactado, en caso de que el planteamiento no sea formulado por escrito.

 

Los párrafos y subtítulos están numerados y se someten a la consideración uno por uno, para clasificar las ideas en modificaciones que pueden ser por adición o supresión, así como eliminaciones, o dudas.

 

Minuciosamente son revisados los informes de los debates en los niveles municipales y de provincia con vistas a que nacionalmente sean sintetizados para su análisis e incorporación a ambos documentos, cuya versión será presentada al Comité Central para su aprobación definitiva y enviada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano legislativo al cual corresponde darle valor legal.