Revista Digital Semanal

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¿Y la cortina de hierro? Una mirada a la crisis migratoria cubana en Centroamérica.

La derecha mundial apuesta por presentar a la Isla como un gueto, tapiado por los cuatro costados, a juzgar por las interpretaciones que hacen algunos Medios, del actual incidente migratorio en la frontera de Costa Rica.

Valentín Rodríguez, Corresponsal Agencias En Política Feb. 20, 2016

La cortina de hierro con la que se representó a los modelos del llamado «socialismo real», que imperó en la Unión Soviética y Europa Oriental, hay quienes pretendan hacer que le encaje también a Cuba y su proyecto político.

 La derecha mundial apuesta a presentar la Isla revolucionaria como un gueto, tapiado por los cuatro costados, a juzgar por las interpretaciones que hace la prensa derechista. Para cerciorarme busqué algunas interpretaciones del actual incidente migratorio en la frontera de Costa Rica, con repercusiones ya superadas en La Habana, ante la decisión del Gobierno ecuatoriano de comenzar a exigir visa a los ciudadanos cubanos para visitar ese país.

 Pero toda esa manipulación no puede ignorar que Cuba y su modelo de socialismo siempre estuvieron abiertos a los cuatro vientos, aunque fue preciso adoptar medidas restrictivas, incluyendo  el tema migratorio, entre otras razones para proteger la fuerza calificada. Ello estuvo condicionado por las circunstancias del enfrentamiento con los Estados Unidos, cuyos gobiernos usaron el tema de la migración para subvertir el orden constitucional del país, como demuestra la existencia de la política de pies secos, pies mojados, la Ley de Ajuste,y el programa de Parole para atraer médicos internacionalistas, fundados sobre la consideración de que todo el que pisa territorio norteamericano desde Cuba huye del comunismo antillano, y por lo tanto debe recibir privilegios excepcionales como refugiado político.

El solo hecho de que miles de profesionales cubanos estén repartidos por los cuatro empobrecidos costados del planeta, repartiendo solidaridad, sensibilidad y humanismo, así como que otros miles de jóvenes se forman en su territorio, desmiente la tesis de una sociedad comunista carcelaria, que evita a toda costa el contacto con el resto del mundo. Agréguese a lo anterior que, con independencia de etapas en que se impusieron prejuicios o mentalidades estrechas,  Cuba mantuvo como norma un enorme contacto e intercambio con la cultura occidental, incluyendo la de Estados Unidos, así como con la de cualquier otra geografía, pese a la existencia del bloqueo económico, comercial y financiero sufrido por más de 50 años, y que aún se mantiene tras el establecimiento de relaciones oficiales con Estados Unidos. 

Un elemento de que se ha manipulado para falsear la realidad de la Isla, fue la decisión del 14 de enero de 2013, ese día la política de la Revolución se despojó de un estigma para mirar al futuro. La actualización de las disposiciones migratorias de esa fecha hicieron que el país avanzara hacia la despolitización del tema, o hacia su más consecuente dimensión política: la humana; permitiendo a los ciudadanos decidir, sin obsoletas trabas burocráticas, sus movimientos hacia otros países. Lo atrevido de ese paso es que ocurrió con independencia de que Estados Unidos mantiene la política de pies secos, pies mojados, la Ley de Ajuste. 

Los efectos de aquellos cambios en la política migratoria  son muy evidentes, como resaltó una declaración del Gobierno Revolucionario dada a conocer a raíz de esta “crisis migratoria”. En esta se indicó que en los últimos tres años casi medio millón de cubanos han viajado a otros países por asuntos particulares, lo que representa un crecimiento del 81 por ciento en relación con el período 2010-2012. Los principales destinos, según se hizo público, son los Estados Unidos, México, Panamá, España y Ecuador. Estos viajes han sido en su mayoría salidas temporales para visitar a familiares, trabajar por un período o realizar otras actividades.

Y aunque en esa declaración se anunciaron medidas para contrarrestar el robo de fuerza calificada del sector médico y el deportivo que bajo ningún concepto impedirán la libertad de viajar, esa cifra de salidas al exterior son más que suficientes para demostrar que, si de cortinas se trata, las de Cuba son de suave y corrediza seda, y no de impenetrable hierro.