Revista Digital Semanal

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Alerta de un suicidio pavoroso

Unos de los temas que más preocupa a los cubanos es el cambio climático, algo descuidado en nuestro planeta causa hoy de los distintos desastres meteorológicos.

Margarita Pécora Ernesto Salazar En Sociedad Dec. 6, 2015

Ya no hay un  solo día  que no  ocurra una tragedia  humana,  por causa  del fantasma que  avanza dejando una estela de muertes  por  cualquier rincón  de nuestro planeta: el cambio climático.

Tormentas arrasadoras, deslaves, inundaciones, calores  asfixiantes,  incendios forestales, penetraciones del mar, descongelamiento de glaciares, el fenómeno del Niño/Niña,  ampliando  su radio de destrucción, y lo peor y más cercano a la extinción humana: las  guerras.

En medio de eso, Cuba siempre ha estado  atenta a esta tragedia, alertando desde tribunas internacionales, y actuando en consecuencia.

Primero fue Fidel Castro, quien proféticamente  lanzó una poderosa alerta desde la Cumbre de la Tierra,  en Rio de Janeiro  en 1992. Ahora se le sumó el Papa Francisco, a propósito de la  Cumbre en París al  advertir  con  severa preocupación   que  el mundo está "al borde de un suicidio". El  presidente norteamericano Barack Obama,  ha tenido que reconocer que el papel de EE.UU en este cambio climático y asumir sus responsabilidades.

Cuando Fidel  señaló que  “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre, tal vez  los  jefes de Estado que más  conspiran con el cambio climático,  pensaron que el líder cubano exageraba.

Pero  lamentablemente, Fidel estaba  en lo  cierto.

Ya había dicho: “Ahora tomamos conciencia de este problema,  cuando casi es tarde para impedirlo. Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del Medio Ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad.

Las dotes del  legendario  cubano, de hablar con estadísticas a flor de labios,  marcaron  en aquel momento, que “sólo el 20 por ciento de la población mundial, consume las dos terceras partes de la energía que se produce en el mundo.

“Han envenenado el aire,- dijo entonces Fidel,  han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer.

Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aún a costa de la Naturaleza”

EE.UU,  uno de los responsables.

Barack Obama exhortó a los más 140 mandatarios reunidos en París,  a llegar a un acuerdo ante el cambio climático como "desafío" al terrorismo y aseguró que la presencia masiva de líderes mundiales en París es "un rechazo a aquellos que quieren derribar nuestro mundo".
En la conferencia de París, más de 150 jefes de Estado y de Gobierno, Obama  hizo paralelismos entre los estragos causados por el terrorismo y por el cambio climático y acertó al decir que se trata de una amenaza creciente ya que el cambio climático puede definir los contornos de este siglo de una forma más acuciada que ninguna otra amenaza.

Y  no está lejos de lo cierto. Uno de los efectos del cambio climático son las guerras, por el control de los recursos naturales que están disminuyendo día a día.

El petróleo  es  el  centro de los conflictos más graves,  la razón de guerras injustificadas y  el desplazamiento de  pueblos enteros.
Algunos ponen de ejemplo  el genocidio que ocurrió en la región de Darfur en Sudán como consecuencia de la crisis ecológica que tenía sus raíces en la reducción de los recursos naturales que fueron puestas en marcha debido a los cambios climáticos. La guerra en Somalia comenzó en circunstancias muy similares.

Hoy en día, los expertos temen que este incremento en las guerras por el agua y los alimentos se traducirá en guerras entre algunos países. Pero  la guerra por el petróleo, un recurso  no renovable que   tiene fecha de extinción, insisto,  es la peor de todas.

También  reconocen que  la inestabilidad económica conspira  con  el  avance mortífero del cambio climático, porque la economía de un país está directamente relacionada con las consecuencias del cambio climático. También en esto tienen razón:  Los desastres naturales como inundaciones o huracanes,  son costosos. La crisis mundial está dando lugar a un aumento en los costos de la energía y los alimentos, así las tensiones económicas por controlar las materias primas hacen que están cada vez sean más  caras.

Una pequeña Isla que pone su grano de arena

Cuba sabe que no por  pequeña está exenta de  responsabilidad en las afectaciones al Medio Ambiente. Y no solo se limita a alertar   a los países verdaderamente responsables, sino que,  desde  su plano,  toma serias medidas  para priorizar   la adaptación al cambio climático, tomando en cuenta la alta vulnerabilidad del archipiélago frente a ese grave problema.

Según refleja un documento elaborado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), enviado a la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, inaugurada en París, la mayor de las Antillas delineó un grupo de acciones principales en materia de adaptación, como contribución nacional al presunto acuerdo que debe alcanzarse en la capital francesa.

Los objetivos persiguen disminuir la vulnerabilidad costera en los asentamientos amenazados por la elevación del nivel del mar y la sobre elevación de esta variable vinculada al azote de huracanes y otros fenómenos meteorológicos, además de recuperar las áreas de bosques de manglares más afectadas, y detener en lo posible el deterioro de las crestas de arrecifes de coral.

Igualmente contemplan incorporar la dimensión de la adaptación a los programas, planes y proyectos asociados a la producción de alimentos, el ordenamiento territorial, la pesca, el turismo, y la actividad forestal.

Buscan, asimismo, reducir la vulnerabilidad en el sector de la salud, a partir de un mejor conocimiento y comprensión de las relaciones entre la variabilidad del clima, el cambio climático y la salud humana, en dos ejes esenciales: las enfermedades infecciosas y el Sistema de Vigilancia y Alerta Temprana del sector.

También  buscan  priorizar los estudios vinculados al enfrentamiento al cambio climático, y en general a la sostenibilidad del desarrollo de la nación, con énfasis en la conservación y uso racional de recursos naturales como el agua, suelos, las playas, los bosques y la biodiversidad.
Acerca de la mitigación, el documento ratifica el compromiso de Cuba de seguir trabajando en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en correspondencia con las circunstancias nacionales prevalecientes y los recursos financieros y tecnológicos de que se disponga.

La isla antillana implementó  en 2013, unos  16 proyectos  para enfrentar el impacto del cambio climático en diversas áreas productivas.  Todos, dirigidos a la protección de los ecosistemas, búsqueda de variedades de cultivos más resistentes y medidas de ordenamiento territorial.
Las medidas se basan en los impactos previsibles del cambio climático para Cuba, como alza en nivel del mar  y promueve estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgos de desastres, estrategias climáticas sectoriales, el monitoreo, la comunicación y la concienciación social, entre otras acciones,
 
Si los  países  chicos pueden   hacer acopio de voluntad  para poner  aplicar medidas efectivas, por qué no pueden hacerlo los grandes   que en Norteamérica,  Europa  y Asia, fundamentalmente, donde ocurren las más descontroladas   intervenciones  sobre los ecosistemas.  Ahí tienen sus nichos  las grandes transnacionales,  y es ahí donde hay que ponerle  el cascabel al gato, de lo contrario se cumplirá  el  vaticinio de Fidel  sobre la   irreversible  extinción  de  nuestra especie humana.