Revista Digital Semanal

Director: Carlos Javier Rodríguez

Editor: Santiago Masetti

Email: editor@cubaesotrahistoria.com.ar

Aprender a hacer chocolate en Cuba

Desde 2001 la Escuela cubana de Chocolatería ha graduado más de 500 especialistas cubanos y alrededor de 300 de casi toda América Latina

Redacción Cubadebate En Sociedad Jan. 2, 2017

Si existe trabajo delicioso, sin dudas este lo es. Aquí aprender es un placer, literalmente. La Escuela Latinoamericana y del Caribe de Chocolatería, Confitería y Pastelería resulta un centro pionero en la región. A 15 años de haber surgido, continúa formando a quienes se dedicarán a la profesión más dulce del mundo. 

Cuando a nivel mundial el chocolate se ha convertido en un boom, según explica María Cristina Jorge, directora de la institución, es fundamental para los reposteros y chocolateros del continente contar con espacios propios de preparación, económicamente asequibles y enfocados hacia la pequeña y mediana empresa. 

Más allá del consumo nacional, esto cobra aún mayor alcance si se sabe que muchas veces el cacao es exportado como materia prima, cuando podría elaborarse previamente para obtener un producto final de calidad, con valor agregado superior y por tanto más rentabilidad. 

La demanda lo confirma: desde 2001 la Escuela, perteneciente al Instituto de Investigaciones de la Industria Alimentaria, ha graduado más de 500 especialistas cubanos y alrededor de 220 de casi toda América Latina. 

Celeste Beltrán, instructora principal de la Escuela, comenta que el chocolate hasta cierto punto es un arte, por lo cual requiere imaginación y talento. Cual si se tratase de arcilla para moldear, las potencialidades de creación son prácticamente infinitas. 

Los estudiantes reciben el material docente, un libro elaborado en la propia Escuela, y se van familiarizando respecto a estos temas mediante audiovisuales. Pero a moldear, atemperar, batir, preparar rellenos, decorar, se aprende en vivo, con las manos en el chocolate.

El aula también tiene de laboratorio y de industria. Junto a los pupitres y la pizarra están las mesetas, los equipos, espátulas, moldes, un refrigerador gigante… De ahí salen diariamente 8 mil bombones y mil tabletas de cada tipo. 

Fotografías de Julio Larramendi completan el espacio, mostrando imágenes del proceso de cultivo del cacao, los frutos, las semillas, la manufactura inicial... Más que mera ambientación, para María Cristina Jorge se trata de una referencia a cuestiones esenciales: la integración de elementos culturales relacionados con el chocolate, y el vínculo estrecho con los productores agrícolas.