Revista Digital Semanal

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Cara a cara

Un grupo de casi un centenar de campesinos destacados por su elevada producción, se encontraron con clientes que compraban en tres establecimientos recién remodelados de Santa Clara. Una invitación al campo junto a los productores.

Arturo Chang, Colaborador Ernesto Salazar En Sociedad July 8, 2016

Cuba es otra historia estaba presente cuando un grupo de campesinos del municipio de Camajuaní conversaban con clientes que esperaban su turno para comprar en tres establecimientos recién remozados de Santa Clara.

 

Los encuentros ocurrieron en las unidades comerciales bautizadas como La Lechuga y La Col dedicadas a viandas y hortalizas y El Mamey especializada en frutales, todas bien surtidas con productos de primera calidad y ,por supuesto, precios correspondientes a esa condición.

 

Una de las expresiones escuchadas entre el público fue que había buen abastecimiento porque se esperaba “esa visita”. Se aludía evidentemente al grupo de viandantes, creyéndolos dirigentes a quienes les mostraría una falsedad, pero al ser identificados como consumidores, se produjo otra reacción.

 

“Aquí hay un grupo de campesinos destacados por sus altas producciones en el municipio de Camajuaní; han venido a ver las placitas porque precisamente ellos son quienes las están abasteciendo… son los responsables de suministrar las mercancías a estas placitas”, dijo el presentador.

 

“Nosotros no vamos a fallar, vamos a enviarles para acá toda la cosecha”, dijo uno ante la mirada de los clientes asombrados por la inesperada presencia de esos hombres.

 

¿Quiénes integran ese grupo de personas a las que en Cuba llaman guajiros? Son 90 miembros de Cooperativas de Producción Agropecuaria y Cooperativas de Créditos y Servicios de Camajuaní, uno de los municipios que durante varios años fue el de peor rendimiento de la provincia de Villa Clara en lo que a producción y entrega de viandas, hortalizas, granos y frutales se refiere.

 

Desde marzo último fueron convocados apelando a su vergüenza y con el cuidado de atenderlos como está establecido: proporcionarles recursos o resolverles aquellas situaciones que entorpecen la siembra y cosecha, verificarlos debidamente y exigirles el cumplimiento de los planes de producción. Tales acciones se dicen con mucha facilidad, pero lo cierto es que no se estaban llevando a cabo.

 

Y desde marzo, en apenas tres meses, los volúmenes de cosecha superaron con creces los de igual período de años anteriores.

 

Invitaron a este periodista a no publicar cifras, sino a observar a partir de ahora los niveles de venta en las placitas que abastecen. “Nadie come números ni cumplimientos de planes”, me dijo uno de los productores y agregó: “y venga algún día al campo, que será bien recibido para que vea cómo trabajamos aunque nos queme el sol, y verá que no es tan sabroso como comerse las cosas.”

 

Cuba es otra historia aceptó la invitación, y deja esta nota inconclusa para continuarla dentro de varios meses, en los cuales se aspira a que en vez de 90 productores, sean más, y en lugar de un sólo municipio, sea en todos los de Villa Clara.

 

Y como que se escuchó en estos diálogos que los clientes también demandan precios asequibles, indagaremos sobre el perfeccionamiento de los sistemas de acopio y comercialización, dos eslabones de la cadena que han estado plagados de los llamados intermediarios que incrementan esos precios de uno a otro.

 

Prometido. Seguiremos reportando.