Revista Digital Semanal

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Cuando languidece el alma

Aún cuando el consumo de drogas no es un problema significativo en la sociedad cubana, de manera colegiada varias instituciones trabajan en la atención y prevención de este flagelo que gana cada vez más adeptos en el mundo.

Maria Lucía Gonzalez Archivo En Sociedad May 13, 2016

La historia de Carlos es conmovedora. Hoy es profesor de educación física en una secundaria básica de la Habana Vieja, pero lo que más le preocupa como pedagogo es crear en sus alumnos la cultura del rechazo consciente a las adicciones. Sus vivencias como exdrogadicto son de por sí una escuela de conducta y advierte siempre que por curiosidad, embullo, imitación y hasta por sentirse superior a los demás, son los jóvenes y adolescentes los más vulnerables a caer en esa trampa. Sin restarle fuerza al daño que implica en sus vidas y en la de sus familias.

 

Como él otras personas han logrado “salir del bache” porque tuvieron la suerte de ser detectados a tiempo y recibir la atención médica y psicológica para lograrlo y, luego, la posibilidad de reinsertarse a la sociedad con todos los derechos ciudadanos.

 

Así funciona en Cuba desde 1989 la Comisión Nacional de Drogas (CND), un referente importante en el enfrentamiento al tráfico y consumo de narcóticos a escala mundial, que trabaja como un sistema integrado por todas las instituciones y organizaciones afines, con la premisa fundamental de prevenir y alertar.

 

Datos estadísticos anunciados recientemente por el Centro de Estudios sobre la Juventud (CEJ) indican que cada vez a edades más tempranas los adolescentes se inician en el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. Y que salta a la luz que es fundamentalmente en el seno familiar donde se ofrece el primer trago y se ve al fumador que luego se imita. También influyen en la incitación las teleseries y otros productos audiovisuales de moda.

 

Por eso la sociedad cubana siempre tiene encendido el llamado “foco rojo” o alerta que, a través de las estructuras de educación, salud, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), el Ministerio de Justicia y las organizaciones de masas, realiza pesquisas sistemáticas en las comunidades y centros educacionales para detectar a tiempo a los adictos y a los factores de riesgo y enfrentarlos con acciones mancomunadas.

 

Según apuntó el doctor Alfredo González Lorenzo, viceministro de Salud, en una comparecencia ante la televisión cubana, el programa nacional contempla la atención en los servicios de salud mental comunitarios y hospitales psiquiátricos (con atención ambulatoria o de ingresos) así como el control de la venta de los psicofármacos, y el acceso telefónico por la Línea Confidencial 103 para la información y orientación durante las 24 horas del día.

 

La detección del consumo de ciertos psicofármacos en algunos centros educacionales es una preocupación manifestada por Ana Elsa Velázquez Cabiella, ministra de Educación, al reconocer que se necesita elevar la preparación de los docentes para crear un clima favorable al intercambio de información y debate sobre estas temáticas en los turnos de reflexión, lecturas de bibliotecas y espacios extracurriculares.

 

La penalización del cultivo de marihuana y del tráfico de drogas son algunas de las medidas del Estado cubano contra el fenómeno, aunque “esta lucha más que con la legalización se gana con la aplicación coherente de políticas dirigidas a prevenirlo y enfrentarlo”, a decir de María Esther Reus González, ministra de Justicia y presidenta de la CND.

 

El hecho de que el alcohol y el tabaco son las llamadas “drogas porteras” que incitan al consumo de otras sustancias más nocivas, es la principal alerta para la familia y las instituciones cubanas. El joven Carlos les cuenta a sus alumnos que así empezó la triste historia de un gran amigo suyo que por suerte ya está curado.