Revista Digital Semanal

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Cuba con más canas

El envejecimiento poblacional en la Isla plantea retos en diversos ámbitos, incluyendo laboral

Reinier Acosta Ernesto Salazar En Sociedad Sept. 19, 2015

La población cubana sigue envejeciendo. Al cierre de 2014, de 11,2 millones de habitantes, los de cero a 14 años eran el 16,7 por ciento, y los de 60 años y más, el 19 por ciento, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

A la par decrece poco a poco el número de habitantes. Para 2050 los cubanos serán 10,3 millones, un millón menos que ahora, estima el informe Perspectivas de la población mundial, publicado por la ONU.

 

Calificada de profunda y rápida en el caso de Cuba, esa transformación tiene como causas los logros en la salud, la educación, la incorporación de la mujer, la asistencia y la seguridad social, entre otros, combinados con índices de fecundidad muy bajos, alta esperanza de vida -que en la Isla bordea los 80 años- y saldo migratorio negativo durante las últimas décadas.

 

El envejecimiento plantea distintos retos, incluyendo el que supone para el mundo del trabajo, pues según avanza, van siendo menos los que arriban a la edad laboral y más los que llegan a la de jubilación.

 

Además, el cuidado del creciente número de ancianos, incluidos los que padecen enfermedades crónicas o degenerativas, requiere que familiares que trabajan abandonen temporal o definitivamente sus puestos. Las mujeres, grueso de la fuerza técnica y profesional del país, son las más responsabilizadas en ello. 

 

El aumento de trabajadores cada vez más longevos deviene foco de la política laboral, que deberá considerar la introducción de tecnologías para contrarrestar la pérdida de algunas capacidades y aprovechar la experiencia de quienes siguen activos a esas edades, recomienda un estudio basado en el Censo de 2012.

 

A fines del año anterior, el gobierno aprobó nuevas medidas a fin de cumplimentar el lineamiento de política económica y social referido al “estudio e implementación de estrategias en todos los sectores de la sociedad para enfrentar los elevados niveles de edad de la población”.

 

El plan gubernamental tiene tres direcciones principales, ha dicho la viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social, Martha Elena Feitó. Estas son estimular la fecundidad para acercarse al reemplazo poblacional; responder a las demandas del creciente número de adultos mayores y fomentar su participación social, así como procurar el empleo de la mayoría de las personas aptas para trabajar.

 

La población cubana en edad laboral comenzará a decrecer a partir de este año y para 2030 -prevé la ONEI- habrá disminuido en casi un millón. “Tenemos que velar por el uso racional de una fuerza de trabajo que disminuirá en números absolutos” y “las tecnologías e inversiones deben hacerse pensando en menos personas, y en que las que estén sean más eficientes”, plantea Feitó.

 

“El envejecimiento no es el problema, sino las condiciones para bregar con él”, opina el académico José Luis Martín, investigador del Centro de Estudios  Demográficos de la Universidad de La Habana. A su juicio, en cuanto al trabajo, “las soluciones están en el rumbo de perfeccionar las condiciones laborales, la productividad y la inversión tecnológica, de manera que se pueda prolongar la permanencia de los más experimentados, de los que mejor lo hacen, en sus puestos de trabajo”.