Revista Digital Semanal

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Dominó para todos y todas

Es un entretenimiento jugado por grandes y chicos a lo largo y ancho de la Isla. Desata pasiones entre los locales y extranjeros que quedan absortos frente a lo que parece un deporte nacional.

Jimena Riveros Carlos Rodríguez En Sociedad July 18, 2015

El dominó es un verdadero fenómeno en Cuba. Es prácticamente un deporte nacional, aunque sea solamente un juego de mesa.  Los cubanos juegan al dominó en sus casas, en las calles, en las plazas. Juegan donde surja. Entre ron, son y bullicio; entre silencios y colores. Los niños, los grandes y los más grandes. Los negros, mulatos y blancos. Los ateos y los religiosos. Todo el mundo juega al dominó. Es un pasatiempo que desata pasiones, gritos y ovaciones para aquel que hizo una buena jugada. Es una postal que no cambia aunque pasen los años.  Para Daynet Rodríguez, joven periodista residente en La Habana, “el dominó es el juego infaltable de las fiestas, es el socorro si en un encuentro de amigos las cosas comienzan a ponerse un poco aburridas. Los viejos jugadores dicen que se juega en silencio, pero la mayoría de las personas termina agrediéndose de palabra y las fichas se tiran con fuerza, ese sonido de la ficha contra la mesa es muy característico”.

Lo que está claro es lo objetivo, lo concreto. Es un juego de mesa en el  que se emplean unas fichas rectangulares, generalmente blancas por la cara y negras por el revés, divididas en dos cuadrados, cada uno de los cuales lleva marcados de cero a seis puntos, que son 28 fichas. Aunque hay variantes en los que va de cero a nueve que completan 55 fichas. Este es el dominó que juegan los cubanos, al menos muchos de ellos.  En muchas de las provincias orientales de la Isla se conserva el juego tradicional y se observa más gente jugando al doble 6 que al doble 9.  En países asiáticos existen versiones que tienen doble 12 (91 fichas), doble 15 (136 fichas) y doble 18 (190 fichas). Alexis Triana, holguinero y referente de la cultura cubana opina que “es como el béisbol, la música, los bailes, el himno, la palma. Es el alma de la nación cubana que se expresa en un juego”.

Según dicen el dominó surgió hace mil años como una derivación de los dados. Seguramente en China (de donde salieron casi todos los juegos de fichas) y los responsables de diseminar el juego por todos lados fueron los italianos a mediados del Siglo XVIII, aunque el nombre sea de origen francés.  También hay fuentes que afirman que en 1922 se encontró un dominó en la tumba de Tutankamón. Lo cierto es que el dominó se juega en todo el mundo. De hecho existe la Federación Internacional de Dominó -que agrupa a 22 países de América, Europa y Asia-  y es el organismo responsable de organizar encuentros mundiales, donde se juega solo con el doble 6. En Cuba el primer campeonato nacional de dominó se celebró en 1935 y el último tuvo lugar en la provincia  oriental de Las Tunas, en junio de este año, en el marco de las actividades por el inicio del “Verano Deportivo 2015”.

Por lo general se juega de a cuatro jugadores en parejas que se colocan alternativamente alrededor de una mesa quedando en posiciones enfrentadas. Antes de empezar, las fichas se colocan boca abajo sobre la mesa y se revuelven para que los jugadores las recojan al azar en igual número cada uno. Juegan solo 40 fichas, el resto se corre. “Yo por ejemplo juego dominó cuando estoy con buenos amigos. Cuando estamos en ambiente sano y familiar. Cuando nos reunimos personas allegadas que deseamos compartir y reírnos un buen rato”, dice Osmel Chapman Pérez, que es programador web.

No es un juego meramente azaroso, en el dominó prevalece la capacidad que tiene cada jugador para “leer” las fichas que tienen sus oponentes y “ayudar” a su pareja. De esto los cubanos hacen un ritual prácticamente.  Daynet opina en este sentido que “el dominó también es otro símbolo de la pasión del cubano. Es eso, pasión, alegría, violencia momentánea, trago de ron, alarde.” Y respecto al juego oriental dice: “Allí se juega hasta el seis, pero los viejos zorros del dominó lo juegan enseñando las fichas y aun así ganan, porque se saben las combinaciones y calculan  las posibilidades”

El dominó, doble 6 o doble 9, en Cuba se vive diferente porque no es juego mas, es parte de la propia cultura. Es una actividad recreativa que hace a la cotidianeidad del pueblo cubano. Es parte de sus historias,  de sus lazos, de sus festejos. En Cuba el dominó es, sin lugar a dudas, para todos y todas.-