Revista Digital Semanal

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El alambrito, a lo cubano

El desarrollo de la inventiva en Cuba es una fortaleza para el desarrollo económico, que va más allá del famoso “alambrito” que en muchos casos resuelve averías cotidianas

María Lucia González Carlos Rodríguez/ COH En Sociedad Jan. 21, 2017

El cubano es famoso por muchas cualidades, unas más positivas que otras, pero en eso de inventar y buscar salidas ante cualquier problema y no cruzarse de brazos a esperar que otro lo resuelva,  no hay quien lo supere.

Para todo aparecen respuestas, salidas, soluciones temporales o definitivas y la famosa frase: “Tranquilo que eso tiene arreglo” o “Mucha paciencia, de lo único que no se sale es de la muerte”. Y con esa filosofía se tapa un hueco, se repara la pata de una silla, de una cama, de un sofá,  o cualquier aditamento de un equipo electrodoméstico que de pronto dejó de funcionar. 

Hasta cuando un calzado se rompe en plena vía pública el dueño no lo piensa dos veces y se las ingenia para llegar al destino más cercano con un mágico amarre que difícilmente se vuelvea descomponer.

Porque en todas las situaciones espinosas de los cubanos encaja como anillo al dedo el famoso “alambrito” que se toma dondequiera (en depósitos de desechos, alambradas rotas, redes telefónicas o eléctricas). Siempre hay un pedacito a mano para hacer una unión voluntaria que restablezca aquello que quedó fuera de uso.

En el mundo entero el cubano es famoso por “el invento del alambrito”. Un pedazo de alambre que empata, une, amarra,  acorta, alarga y hasta restablece lo que parecía roto e inservible. Es esa la premisa de los tantos puestos de reparación de esto o de lo otro que se encuentran a lo largo y ancho de todo el país.

Pero esa es solo la salida fácil y cotidiana, la que desarrolla por sí sola una habilidad y un pensamiento de recuperación, de innovación, de nuevas inventivas presentes en cada hombre, mujer y joven de la isla, que  es el don primordial de la sobrevivencia de la sociedad cubana ante un bloqueo económico comercial por tantos años y ante la escasez y necesidades de productos e insumos por las que ha atravesado el sistema.

Agrupados en una asociación nacional llamada ANIR los innovadores y racionalizadores en Cuba desarrollan un amplio movimiento sindical y obrero ,organizado y dirigido a restituir equipos y medios fuera de uso, o desfasados en cuanto a tecnologías, hacerlos más eficientes y además crear sistemas y maquinarias basados en modernos conocimientos, a tono con el panorama mundial. .

También la más joven vanguardia del sector laboral cuenta con las brigadas técnicas juveniles (BTJ), cuyos afiliados participan en jornadas científicas, exposiciones u otros eventos para dar a conocer sus aportes en función del desarrollo tecnológico de la nación.

Estos encuentros permiten además extender las experiencias y hasta se publican y patentizan para internacionalizarlas. Porque el cubano en la cotidianidad puede aspirar a un ”Oscar” con el alambrito. Pero su inventiva va mucho más allá y es una fortaleza del país para el desarrollo de su nuevo modelo económico.